El gas no convencional: una oportunidad económica y energética cuyos riesgos ambientales son asumibles

Expertos del sector analizan la fracturación hidráulica en el IIE

El gas no convencional es una oportunidad económica y energética cuyos riesgos ambientales son asumibles y controlables. Expertos del sector analizaron el lunes 11 de marzo en el Instituto de la Ingeniería de España las implicaciones de la explotación de este gas mediante la fracturación hidráulica, y subrayaron que con la planificación adecuada la contaminación y otros problemas son perfectamente evitables. La industria y los ingenieros reclaman que la administración facilite los proyectos de exploración de gas no convencional

La explotación del gas no convencional es una práctica que aún está dando sus primeros pasos en España y en Europa, y que, hoy por hoy, ni siquiera ha pasado de la fase de exploración. Pese a ello, la opinión pública tiene una impresión bastante negativa de la misma, basada en la información recibida por parte de algunos grupos ecologistas. Varios expertos del sector se reunieron el lunes 11 de marzo en el Instituto de la Ingeniería de España para analizar punto por punto los factores ambientales que son relevantes en el gas no convencional. La conclusión fue unánime: el peligro de explotar esta fuente no es, ni de lejos, tan grande como se está diciendo.

Sí subrayaron, en todo caso, la importancia de planificar con cuidado los proyectos, en especial en lo relativo a las necesidades hídricas.

Por todo ello, reclamaron que las administraciones públicas confíen en el consejo de los ingenieros y de los expertos y que faciliten los permisos para buscar yacimientos de gas no convencional, algo que en la actualidad se está viendo dificultado por la presión pública y mediática. Las oportunidades de creación de empleo y de reducción de la dependencia energética respecto al exterior no pueden dejarse pasar, añadieron.

Manuel Moreu, presidente del Instituto de la Ingeniería de España, lamentó que el desarrollo de la exploración y explotación del gas no convencional “se esté demorando tanto tiempo, porque eso demora también el conocimiento y las oportunidades del país”. Reconoció que hay un escenario de recelo: “Hay que evitar la contaminación en lo posible, pero necesitamos generar estos recursos”.

Enrique Hernández Parras, geólogo y director técnico de Gessal, consultora especializada en estudios geológicos y geofísicos del subsuelo, resaltó que hay muchos proyectos de exploración (para comprobar si hay yacimientos de gas) pendientes de los permisos administrativos. Sobre el proceso en sí, resaltó que ya no se usa dinamita (perjudicial para el medio ambiente) para la fase sísmica, sino que se utilizan vibradores, que analizan si hay gas no convencional en el subsuelo. “Las fases de exploración son similares a las del gas convencional. Son técnicas no agresivas”, insistió.

La fracturación hidráulica es segura

Víctor M. Piña, country manager para España y Portugal de Weatherford, compañía de servicios petroleros, explicó que la diferencia fundamental del gas no convencional (también llamado “shale gas”) con el gas convencional es que es extraído de yacimientos con muy baja permeabilidad, dificultando su conductividad, por lo que hace falta mayor área de contacto para facilitar su extracción. Para ello, el primer paso es reemplazar la perforación de pozos verticales por pozos horizontales, que entre otros beneficios “reducen la contaminación visual y del suelo”.

La fracturación hidráulica consiste en aplicar presión a la roca mediante un fluido, en este caso agua, para extraer el gas. El proceso, señaló Piña, se está perfeccionando, y, por ejemplo, cada vez los aditivos químicos que se añaden al agua para facilitar el proceso son menos contaminantes.
Tradicionalmente estos compuestos se habían mantenido en secreto, lo cual provocaba las sospechas de la gente, pero Piña explicó que simplemente se debía a una cuestión de patentes, de no compartir el conocimiento con la competencia. La presión mediática y la regulación está obligando a las empresas a dar a conocer los componentes.

Del análisis específico de la cuestión ambiental se ocupó Javier Odriozola, director técnico en ERM Iberia, consultora de sostenibilidad ambiental, especializada en petróleo y últimamente también en fracturación hidráulica. Odriozola analizó los posibles impactos ambientales de la fase de producción del gas, propiamente dicha. “La fracturación o estimulación hidráulica se emplea desde hace más de 60 años en el gas convencional, sólo que habitualmente no es necesaria; en cambio, en el gas convencional siempre lo es”, aclaró.

Sobre el suministro de agua necesario, un asunto también polémico, explicó que el problema es que este gas requiere más agua que el gas convencional. “Aunque son cantidades relativamente pequeñas, localmente pueden ser importantes, sobre todo si el abastecimiento local no es muy grande. España es el país de la sequía permanente, y el uso del agua es algo especialmente sensible”. Insistió en que debe elegirse con cuidado la fuente del agua, que debe ser sostenible; aunque, según dijo, “en España tenemos experiencia de planificación hidráulica, y se puede hacer bien”.

Sobre los aditivos químicos, consideró que cualquier contaminación de aguas para consumo humano es “muy improbable, algo accidental” en cualquier caso. Tampoco debería haber problemas de “terremotos inducidos” por la fracturación hidráulica, siempre que se haga un estudio geológico adecuado, para prevenir explotaciones cerca de fallas, por ejemplo, aunque incluso en ese caso, “es improbable que se provoque un seísmo”.

La ocupación del suelo y la contaminación visual, a juicio de Odriozola, comparten características con la minería, en cuanto a que los pozos tienen una vida media de 10, 20 años, y el “frente” de explotación se va moviendo, al igual que el frente minero. “Posteriormente la zona se recupera”. En todo caso, consideró que es importante la planificación para evitar impactos medioambientales.

Por último, Juan Carlos Muñoz Conde, director de Gestión Corporativa en BNK Petroleum España, reconoció que la industria había fallado en su política de comunicación sobre el gas no convencional. “Los grupos que se oponen, entre ellos los ecologistas, no tienen la fracturación hidráulica como enemiga, sino que se oponen al modelo energético en conjunto, también al petróleo”.

Muñoz Conde reconoció también que su política informativa había sido “piramidal hacia abajo”: primero los gobiernos nacional y autonómicos, luego los partidos, más tarde los ayuntamientos y por último los ciudadanos. Al revés que los ecologistas, “que han utilizado Internet, las redes sociales, de una forma más emocional”. De ahí que la presencia del gas no convencional en las webs españolas que rastrea Google sea generalmente negativa. Muñoz Conde, sin embargo, insistió en que el “shale gas” y las renovables pueden ir perfectamente de la mano, “como ocurre en EE UU y en Canadá”. Por todo ello, pidió a las administraciones que no se dejen llevar por la presión mediática y popular, y consulten a los expertos y a los ingenieros sobre este tem

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