Proyecto Castor: terremotos y riesgos medioambientales


 FUENTE

La Fiscalía investigará los terremotos en la zona de Castellón próxima al almacén de gas Castor

Rtve.es. 04/10/2013

Hoy en “La ventana” traemos una noticia que inunda los medios y deja alguna boca abierta entre los ciudadanos. El almacenamiento de gas natural a través de un pozo petrolífero en el entorno de Castellón ha provocado repetidos terremotos en la zona. Descubre por qué ocurren y cómo es la actividad productiva que los ocasiona.


Los hechos

El proyecto Castor ejecuta el almacenado de gas natural en el fondo marino. El gas es traído desde un gasoducto próximo de la red nacional y se inyecta con la ayuda de un pozo petrolífero agotado. El pozo se encuentra cerca de Vinarós y del Delta del Ebro. Este hecho parece estar relacionado con repetidos terremotos que llevan días aconteciendo en el entorno de Castellón, lo que ha provocado el cese inmediato de la actividad. En los últimos días se han producido más de una veintena de seísmos, que han llegado a percibirse incluso en el Delta del Ebro. El mayor, con una magnitud de 4,1 grados en la escala de Richter.
El proceso productivo
El objetivo de almacenar gas es satisfacer las necesidades de los consumidores en los períodos punta. Es decir, almacenar durante primavera y verano, en que el consumo se reduce entre la población, y suministrar desde el almacén al gasoducto en las épocas críticas. Se intenta dar abasto en el suministro, sin interrupciones. De acuerdo a la regulación europea, los comercializadores y consumidores directos -aquellos que hagan uso del derecho de acceso- tienen la obligación de mantener unas reservas equivalentes a 20 días de ventas en firme del ejercicio anterior. En el proceso de almacenamiento, además, se comprime el gas un poco más de lo habitual.
Almacenes de este tipo, que guardan el gas trayéndolo desde gasoductos de la red nacional, hay cinco en España: Gaviota y Castor (ambos situados mar adentro), Yela, Serrablo y Marismas. Existen, por otra parte, proyectos para construir algunos nuevos. Los depósitos se encuentran en medios acuáticos. En Castor se inyecta el gas con la ayuda de un pozo petrolífero agotado.Según explica Enagás, propietaria de Gaviota, Yela y Serrablo, el gas inyectado desplaza al agua que rellena los huecos de la roca almacén que está sellada por otra roca impermeable. En otoño e invierno parte del gas almacenado se reincorpora al gasoducto de la red a través, nuevamente, del pozo petrolífero.
La plataforma inyecta el gas en el almacén submarino
En los almacenamientos situados mar adentro, como es el caso de Castor y Gaviota, el gas se lleva hasta una plataforma marina a través de un tramo de tubería submarino. Junto a este gas, existe un denominado gas de colchón que queda atrapado entre los poros y que, aunque no es útil, es necesario para que la instalación funcione. Cuando el gas es devuelto a la red, el agua vuelve a rellenar los poros.
El yacimiento de Serrablo, propiedad de Enagás, está situado entre las localidades de Jaca y Sabiñánigo (Huesca) y ocupa un antiguo yacimiento de gas natural. El de Gaviota, que también utiliza un antiguo yacimiento de gas, está frente a la costa de Bermeo (Vizcaya), y cuenta con una capacidad total es de 2.681 millones de metros cúbicos y una inyección máxima de 4,5 millones. Yela, ubicado en Brihuega (Guadalajara) se puso en marcha en el último trimestre de 2012, su capacidad total es de 2.000 millones de metros cúbicos y su inyección máxima es de 10 millones. Se asienta sobre un acuífero salino fósil situado a 2.300 metros de profundidad.
El proyecto Castor, propiedad de Escal UGS (participada en 66,67 % por ACS), tiene una capacidad total de 1.900 millones de metros cúbicos y la capacidad de inyección es de 8 millones. Castor, cuya actividad se ha interrumpido durante la fase previa a la explotación debido a los seísmos, aprovecha un antiguo pozo petrolífero, situado a 1.750 metros de profundidad, y tiene capacidad para almacenar hasta un tercio de la demanda de gas del sistema español durante 50 días.
Por último, Marismas, propiedad de Gas Natural Fenosa, es un pequeño almacenamiento que aprovecha un antiguo yacimiento de gas con una capacidad total de 61 millones de metros cúbicos y una capacidad de extracción de 0,36 metros cúbicos diarios. En esta misma zona, la compañía prevé construir un nuevo almacenamiento, con el mismo nombre, que tendrá una capacidad total de 514 millones de metros cúbicos.
Las consecuencias
El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha dicho que, según el Colegio Nacional de Geólogos y el Instituto Geográfico y Minero,«parece ser» que hay una «relación directa» entre la inyección de gas en el almacenamiento subterráneo de Castor, frente a las costas de Castellón, y los «microseísmos» en la zona.
«El almacenamiento podría estar en el origen de los seísmos pero todavía no tenemos constancia científica de ello. Serán los expertos lo que tendrán que determinarlo», ha afirmado Soria en declaraciones a Onda Cero.El Ministerio de Industria dictó una resolución para parar «todo tipo de actividad adicional» en Castor «hasta que no se sepa exactamente lo que está pasando».
El director del proyecto Castor y presidente de ESCAL-UGS, Recaredo del Potro, ha descartado este martes que los microseísmos registrados en el sur de Tarragona y norte de Castellón se hayan producido por el movimiento de la falla de Amposta y los ha relacionado con el desplazamiento de alguna pequeña falla colateral. El informe preliminar del Instituto Geológico y Minero (IGME) corrobora que la falla de Amposta, la de mayor tamaño y por tanto la más peligrosa, no ha registrado ningún movimiento.
Plataforma Gaviota.
Fuente: http://www.deia.com
En el entorno del almacén subterráneo de gas existen otras cuatro fallas peligrosas, según el informe del IGME. Una de ellas incluso podría desencadenar un seísmo con una con una magnitud máxima de hasta 6,9 en la escala de Richter. El gas inyectado puede provocar perturbaciones en las fallas y el desplazamiento de éstas. La consecuencia, el desencadenamiento de un seísmo.
Otro de los riesgos se basa en los posibles escapes de gas que pudieran verterse al océano, tras producirse los terremotos. Afortunadamente, parece que no se han detectado emisiones fuera del almacén, de momento.
La actual Ley de Responsabilidad Medioambiental de 2007 insta a las empresas a mantener un plan de prevención ambiental que, en algunos casos, según las actividades, implica el disponer de una garantía financiera para hacer frente a los costes de los daños medioambientales ocasionados por su actividad. Además, deben establecer medidas preventivas y protocolos de emergencia ante accidentes. Los desencadenantes naturales, como causas de origen natural (seísmos), también han de ser considerados.

La Guardia Civil ha comprobado que no existe actividad en la zona y la Fiscalía investiga la causa penal. Es el momento de recordar un artículo sobre Fracking que publicamos en “La ventana“. Esta actividad se basa en la inyección de materiales para extraer gas shale. Como se comenta en el texto, este tipo de explotación conlleva también un riesgo claro de terremotos en la zona. Si la Administración no es suficientemente prudente y responsable en estos temas, el peligro para la población parece asegurado. Esperemos que, de una vez por todas, las decisiones corran a cargo de profesionales en la materia

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