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¿Cuánto petróleo hace falta para extraer un barril de petróleo?

FUENTE
Por: Clemente Álvarez | 14 de febrero de 2012

Pozos de petróleo
En 1900, con la energía equivalente de un barril de petróleo se podían extraer en EEUU más de 100 barriles de petróleo. Sin embargo, según estimaciones de Tasa de Retorno Energético, hoy en día con la misma cantidad de energía se obtienen menos de diez barriles en los pozos de este país. ¿Qué ocurre en el caso de los biocarburantes o la energía solar?

Se denomina Tasa de Retorno Energético (TRE) o Energy Return on Investment (EROI, o también EROEI) al cociente entre la energía obtenida y la utilizada para obtenerla. Este concepto surge de forma muy vinculada a la biología. El origen de la idea puede rastrearse en trabajos de distintos autores, como el ecólogo estadounidense Howard Odum. Pero es un antiguo alumno de este pionero en ecología de sistemas, Charles A. S. Hall, el que se atribuye ser el primero(1) en emplear este planteamiento en 1970, en su tesis doctoral sobre la energía utilizada por peces en sus migraciones. Igual que un ser vivo no debe quemar más calorías para alimentarse de las que va a obtener de la comida, Hall indaga en lo que ocurre cuando se aplica este cálculo en la explotación del petróleo o en otras energías en nuestra sociedad.

“Tú mismo eres todo energía, como lo son los ecosistemas españoles”, explica Hall, hoy profesor en el College of Environmental Science and Forestry de la Universidad Estatal de Nueva York. “Hice muchas mediciones de flujos de energía en la naturaleza y los sigo haciendo; los principios son fácilmente trasladables a las sociedades humanas si estás formado como científico de sistemas: todo está en las reservas, los flujos y los controles”.

Hace un siglo, los yacimientos de petróleo de EEUU eran mucho más accesibles que hoy en día. Cuando se calcula que con la energía de un barril de petróleo se podía sacar más de 100 barriles, esto supone que la TRE del crudo estadounidense era superior a 100. Sin embargo, al tener que profundizar en las perforaciones y realizar mayores esfuerzos para seguir sacando petróleo, va aumentando la energía gastada. Si bien es difícil estimar una media de un país tan “agujereado” por la industria petrolera como EEUU, según los trabajos de Hall, en la actualidad, la TRE del crudo estadounidense sería inferior a 10.

En un especial reciente de la revista Sustainability alrededor de ese concepto con una veintena de estudios científicos se incide en dos conclusiones: 1. Los combustibles fósiles tradicionales siguen teniendo una TRE mucho mayor que cualquier otra alternativa. 2. En todos los casos estudiados la TRE de estos combustibles fósiles está disminuyendo, a menudo de forma drástica. En China, por ejemplo, en el campo petrolífero de Daqing, los investigadores estiman que la Tasa de Retorno Energético del petróleo se ha reducido de 10 en el año 2001 a 6. Mientras que en Noruega, la tasa habría bajado hasta ahora a 40. Según Hall, por lo general, la TRE del petróleo se encontraría hoy en la mayoría de los países entre 10 y 30. “Hay que usar menos petróleo, nos lo va a imponer la naturaleza”, comenta el estadounidense, que critica la “idea de los economistas de que el crecimiento es bueno y posible de forma indefinida”.

El primer punto de controversia de este concepto de Tasa de Retorno Energética es la gran variabilidad de los resultados en función de cómo se calcule (y los gastos de energía considerados en cada estudio). El segundo es qué implicaciones tiene todo esto.

En principio, no parece razonable gastar más energía en el proceso de la que se va a conseguir, lo que daría una TRE inferior a 1. Ahora bien, esto sí puede tener sentido desde un punto de vista económico (si la transformación genera una ganancia económica). Obviamente, todo esto está muy relacionado con el llamado “peak oil” y el agotamiento del petróleo. Y aquí se llega a uno de los puntos que generan más discusión, pues para Hall, una TRE por debajo de 5 deja de ser sostenible, lo que volvería inviable el funcionamiento de las sociedades modernas y tiñe de negro cualquier proyección de futuro.

Sin embargo, otros investigadores que trabajan también con este concepto se muestran mucho menos drásticos. “En mi opinión, si lo que se calcula no es solo la parte extractiva, sino todo el proceso de transformación y transporte del petróleo, entonces nuestras sociedades sí pueden seguir funcionando con valores por debajo de 5”, comenta Carlos de Castro, profesor titular del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid, que sí tiene claro que lo que resulta absurdo desde el punto de vista físico es bajar de uno, gastar más energía de la que se obtiene, “aunque pueda ser rentable para la economía actual”. “Si resulta rentable significa que la economía está haciendo muy mal las cosas”, recalca.

Esto no es relevante solo para el petróleo, o las nuevas formas de petróleo y gas no convencionales que tantas expectativas están levantando (Hall considera que hacen falta más datos para valorar el “fracking”), sino también para todas las demás tecnologías que pretendan sustituir a los combustibles fósiles. Un ejemplo evidente es el de los biocarburantes, de los que se cuestiona su verdadero rendimiento. Si bien hay cultivos como el de la caña de azúcar en Brasil que arrojan valores más altos (con algunas estimaciones de TRE que llegan a 7), De Castro asegura que no son raros los casos en los que se gasta más energía en la transformación de los vegetales de la que se va a obtener en los biocarburantes.

Otra tecnología cuyas diferentes estimaciones generan discusión es la solar fotovoltaica. Justamente, Hall está ahora mismo colaborando con un ingeniero español, Pedro Prieto, en un libro sobre la TRE de la energía solar en España. Según Prieto, aunque algunos autores dan a esta tecnología una TRE promedio de 8,3, lo que supondría que en 25 años de la vida útil de unas placas fotovoltaicas se produciría 8,3 veces la energía gastada en su fabricación, sus cálculos reducen esta cifra a 2-3. “Normalmente se utilizan datos tomados en laboratorio, pero todo esto cambia en la vida real, mis estimaciones se han hecho a partir de los 4.000 MW instalados en España”. Como algunos otros analistas del “peak oil”, la visión de futuro de Prieto resulta tremendamente pesimista. De hecho, considera que el rendimiento de alternativas como la energía solar se reducirá arrastrado por su fuerte dependencia de los combustibles fósiles (dado que para obtener los materiales, transportarlos o fabricar las placas se necesitan utilizar energías fósiles).

La percepción de De Castro es algo más esperanzadora en este punto. Para este físico –para el que “la TRE es una columna de una matriz de muchas columnas”–, aún aceptando que la energía fotovoltaica tuviese una Tasa de Retorno Energética de 2-3, esto no supone realmente una barrera física. “Una TRE baja no hace inviable esta tecnología, aunque sí que es importante, pues obliga a instalar más potencia”, asegura.

Para el físico de la Universidad de Valladolid, los biocarburantes serían la opción con una menor TRE, yendo a continuación la solar y luego en mejor posición la eólica o la hidráulica. En el caso de la nuclear, la cuestión es para qué horizonte temporal se calcula. Según explica, si solo se tiene en cuenta la construcción de la central, la extracción del uranio y el mantenimiento de la instalación, las TREs no son malas y estarían por encima de 5. Pero si se considera también el gasto del desmantelamiento de las centrales y el almacenamiento de residuos durante muchas generaciones, entonces asegura que la TRE llega a ser inferior a 1.

Sustituir los combustibles fósiles resulta un desafío realmente complicado. Como explica De Castro, aunque siga avanzando el desarrollo tecnológico de las renovables esto no tiene que significar que aumente su Tasa de Retorno Energético. Son muchos los factores a tener en cuenta, pero suponiendo un sistema con muchas más renovables, habría que sobredimensionar la potencia instalada para solucionar sus intermitencias lo que implicaría una reducción del rendimiento de estas tecnologías. Además, la sustitución de los carburantes fósiles por vectores como el hidrógeno también puede reducir la TRE.

Con todo, este profesor cree que las renovables son la opción correcta, aunque hace falta algo más: “Las renovables son la dirección adecuada, pero no podemos esperar que sustituyan la maravilla que supone el petróleo: hay que reducir el consumo”.


(1) Hall asegura que la primera vez que utiliza la tasa de retorno energético fue en 1970 en su tesis doctoral sobre migración de peces (publicada en 1972 en la revista Ecology), aunque no emplea el término EROI hasta 1981.

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El crimen del siglo: El robo de los fondos soberanos de Libia

17 de julio de 2011, 22:07
Por: Manlio Dinucci
El objetivo de la guerra en Libia no es sólo el petróleo, cuyas reservas (estimadas en 60 mil millones de barriles) son los más importantes en África y cuya extracción de los costos se encuentran entre los más bajos del mundo. No tan poco, también, el gas natural, cuyas reservas se estiman en alrededor de 1,5 billones de metros cúbicos. En el punto de mira de los “voluntarios” de la operación “protector de unificada” también están los fondos soberanos, la riqueza, la capital libia que el Estado invierte en el extranjero.
Los fondos soberanos de Libia gestionado por la Autoridad de Inversiones (LIA) se estiman en 70 mil millones de dólares EE.UU., elevándose a más de 150 al incluir la inversión extranjera del Banco Central y otros organismos. Y podrían ser incluso más importante. Aunque menor que el de Arabia Saudita o Kuwait, Libia fondos soberanos se caracterizan por su rápido crecimiento.
Cuando el LIA fue fundada en 2006, contaba con 40 mil millones de dólares. En sólo cinco años, que había invertido en más de un centenar de empresas: Norte de África, Asia, Europa, América y América del Sur, las sociedades de cartera, bancos, bienes raíces, la industria, las compañías petroleras y otros.
En Italia, las inversiones libias principales se hicieron en UniCredit Banca (LIA y que el Banco Central de Libia posee 7,5%) en el Finmeccanica (2%) y ENI (1%): las inversiones Estos y otros (incluyendo 7 5% en la Juventus Fútbol Club) tienen una menor importancia económica (por valor de cerca de 4 mil millones de dólares de EE.UU.) que político.
Libia, después de que Washington lo había eliminado de su lista de “delincuentes” los países, trató de restablecer un lugar en el ámbito internacional, apoyándose en la “diplomacia de los fondos soberanos.”Cuando los Estados Unidos y la Unión Europea suprimió el embargo de 2004, y las grandes compañías petroleras regresó al país, Trípoli podría tener un superávit comercial de alrededor de 30 mil millones de dólares al año en gran parte debido a las inversiones extranjeras.
La gestión de los fondos soberanos, en manos de los ministros y altos funcionarios, sin embargo, creó un nuevo mecanismo de poder y la corrupción que, probablemente, se escapó de control propio Gaddafi – como lo confirma el hecho de que en 2009 propuso que los 30 mil millones de dólares de petróleo dividendos fueron para ir “directamente al pueblo libio”. Esto ha exacerbado las divisiones internas dentro del gobierno libio.
En estas fracturas en los círculos de poder dominantes apoyaron los estadounidenses comunes y europeos que, antes de atacar militarmente a Libia para tomar posesión de su riqueza energética, se apropió de los fondos soberanos de Libia. Esta operación se vio favorecido por el representante de la Autoridad de Inversiones Libia, Mohamed Layas.
Como se muestra en un cable diplomático publicado por Wikileaks, el 20 de enero, Layas informó al embajador de EE.UU. en Trípoli que el LIA había depositado 32 mil millones de dólares en los bancos de EE.UU.. Cinco semanas más tarde, el 28 de febrero, el Tesoro de los EE.UU. “congeló” ellos.
Según declaraciones oficiales, esta es “la mayor suma de dinero cada vez bloqueado en los Estados Unidos, que Washington mantiene” en fideicomiso para el futuro de Libia. “Va a servir, de hecho, como una inyección de capital en la economía de EE.UU., cada vez más en la deuda. A los pocos días, la Unión Europea “congelaron” alrededor de 45 millones de euros de los fondos libios [NR].
El robo de los fondos libios tendrá un impacto particularmente fuerte en África. En este continente, la Jamahiriya Árabe Africana de Sociedades de Inversión realizado inversiones en más de 25 países, incluyendo 22 en el África subsahariana, la planificación para aumentar en los próximos cinco años, particularmente en la minería, la manufactura, el turismo y las telecomunicaciones.
Las inversiones libias fueron instrumentales en la realización del primer satélite de telecomunicaciones Rascom (Organización Regional Africana de Comunicaciones por Satélite de la Organización), que fue colocado en órbita en agosto de 2010, permitiendo a los países africanos a empezar a ser independiente de la Convención Americana y las redes de satélites europeo, realizando así un ahorro anual de cientos de millones de dólares.
. Aún más importantes fueron las inversiones libias en la realización de tres instituciones financieras lanzado por la Unión Africana, el Banco Africano de Inversiones, con sede en Trípoli, el Fondo Monetaria del África, con sede en Yaoundé (Camerún), los Estados de África del Banco Central, que se encuentra en Abuja (Nigeria).
El desarrollo de estos organismos permitirá a los países africanos para escapar del control del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los dos instrumentos de dominación neo-colonial, y debe marcar el final del franco CFA, la moneda que 14 ex colonias están obligados a uso. La congelación de los fondos soberanos de Libia asestar un golpe muy duro para todo el proyecto. Las armas utilizadas por los “voluntarios” no son sólo los de la operación “protector de unificada.”

La energía en el mundo

FUENTE

Buque de exploración sísmica

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el planeta se enfrenta a una incertidumbre energética sin precedentes, tras la crisis global de 2008-2009 que desestabilizó los mercados energéticos de todo el mundo.

AIE advierte que los combustibles fósiles –petróleo, carbón y gas natural– seguirán siendo las fuentes predominantes de energía en 2035, cualquiera que sea el escenario de nuevas políticas públicas sobre el uso del carbón, la energía nuclear y las fuentes renovables, excluida la hidráulica.

El petróleo se mantiene como el combustible dominante en el “mix” de energía primaria hasta 2035, aunque su participación decaiga del 33% al 28%, por su encarecimiento y los incentivos públicos al desarrollo de otras fuentes alternativas.

La producción se estabilizará entre 68 y 69 millones de barriles/día hacia 2020, mientras la demanda de petróleo seguirá creciendo sostenidamente y alcanzará en 2035, cerca de los 99 millones de barriles diarios (mb/d), 15 millones más que en 2009.

La producción del gas natural crecerá en ese escenario un 35% y la demanda sobre 2008 un 44%, con una tasa de crecimiento anual del 1,4%, hasta los 4,5 billones de metros cúbicos de gas natural licuado (GNL).