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En busca de un tesoro ‘negro’ bajo el suelo

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El auge de los proyectos para explorar posibles yacimientos de gas mediante la polémica fractura hidráulica (‘fracking’) es acogido con creciente oposición | La Generalitat dio permiso para explorar en 23 pueblos de Osona, Garrotxa y Ripollès | “No permitiremos que contaminen los prados, las vacas ni el agua que bebemos”

Medio ambiente | 03/02/2013 – 00:18h

Angel Sainz, alcalde de Villacarriedo (Cantabria, 1.800 habitantes), representa a muchos españoles que se han visto sorprendidos los últimos tiempos por la irrupción de proyectos de búsqueda del gas en su territorio. La concesión de permisos de investigación (que servirían para extraer el gas mediante la fractura hidráulica de la roca a gran profundidad) no está siendo acogida, sin embargo, con alborozo al estilo Bienvenido Mister Marshall. Proliferan numerosas plataformas, creadas para oponerse al aterrizaje de las empresas petroleras cuya principal carta de presentación es un permiso en el Boletín Oficial del Estado. Todas buscan el oro negro, en forma de petróleo o gas. La resistencia ciudadana crece ante el temor de que la imagen de los pozos sepulte un paisaje de vacas, prados y aguas cristalinas.

“Desde que se ha autorizado a autorizado a Repsol investigar si hay hidrocarburos, no hemos parado de encontrar argumentos en contra”, dice Sainz, activo miembros de la campaña para prohibir en Cantabria la fractura hidráulica como procedimiento para extraer el hidrocarburo. El gobierno cántabro, en manos del Partido Regionalista, ya ha iniciado la tramitación del proyecto de ley en el parlamento regional.

En España existe una verdadera fiebre por hallar hidrocarburos. Es más que un sarampión pasajero. Es una apuesta en toda regla del Gobierno y de las empresas petroleras. Las solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos (son indistintas para petróleo o gas) han pasado de 35 en el 2009 a más de 60 el año pasado. Y las licencias concedidas han aumentado desde 47 a 75 en los últimos cuatro ejercicios. Y estos permisos de investigación son la punta de lanza para las grandes petroleras (pues llevan aparejada una posible y futura explotación).

Momento álgido en Catalunya La búsqueda de gas y petróleo vive su momento álgido en Catalunya. La Generalitat ha dado el primer permiso de investigación a Teredo Oil, que podrá explorar en 23 municipios (51.201 has) de Osona, Ripollès, la Garrotxa. Además, está a punto de decidir si concede autorización a la empresa Montero Energy, que ha solicitado dos permisos de investigación: uno que afecta a 37 municipios de la Noguera, Segarra, el Solsonès y Urgell, y otro en 44 localidades en la zona de Osona, Bages y Berguedà.

Mientras tanto, Repsol busca ampliar sus prospecciones de petróleo en la plataforma Casablanca en la costa de Tarragona, y la británica Cairn Energy quiere explorar 11.500 km2 entre el litoral entre Girona y el norte de la provincia de Barcelona.

Pero detrás de la mayor parte de estos planes está el deseo de extraer gas mediante la fractura hidráulica de la roca (fracking, en inglés), una técnica que ha catapultado la creciente autosuficiencia energética de EE.UU. Con ella, se persigue extraer gas pizarra (gas de esquisto o shale gas) alojado en rocas porosas a gran profundidad (más de 2.000 metros) Sin embargo, es un método polémico. En la perforación se usan explosivos y un fluido compuesto por agua, arena y productos químicos introducidos a gran presión para fracturar la roca y liberar el gas. El problema es que, además de los seísmos, se han dado casos de contaminación de las reservas subterráneas de agua, como han documentado los grupos conservacionistas.

Algunas causas
La fiebre por los hidrocarburos obedece a que recientemente se ha hecho un “descubrimiento de gas en la costa de Gaza”, que ha levantado las expectativas en otros países del Mediterráneo, dice Margarita Hernando, secretaria general de la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración, Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (Aceip). El otro factor es el “desarrollo tecnológico de la fractura hidráulica, que se venía utilizando EE.UU. desde hace años y que ahora se usa para yacimientos de gas no convencional (gran profundidad”), agrega. “El fracking llega a España como una técnica probada y segura”, resume Hernando. La a técnica ha disparado la producción de gas en EE.UU, y ha abaratado dos tercios su precio, dice Rafael López Guijarro, jefe de exploración de Montero Energy, convencido de que ésta es una buena solución de abastecimiento. El gas se usa en redes de gasoductos o para producción eléctrica. No obstante, no aún no se ha dado ningún permiso para iniciar su explotación efectiva. Larga tramitación “La concesión de un permiso para investigar no implica nada especial. Es una autorización genérica. Antes de iniciarse los sondeos se requieren múltiples estudios previos. No creo que se inicie ningún sondeo antes del 2016”, dice Rafael López. Los sondeos requerirán permisos concretos y estudios de impacto ambiental antes de concluir si hay gas y su estracción es rentable. “La alarma que se ha generado es infundada. La gente no debe tener miedo. Todo se hará con un control ambiental responsable y usando las mejores tecnologías”, dice López Guijarro. Sin embargo, la llegada del fracking a Europa está siendo criticada. “En EE.UU, la Agencia de Protección Ambiental dejó que los proyectos de fracking retrasen el cumplimiento de las normas de calidad del aire hasta el 2015”, recuerda Jordi Ortega, investigador en energía de la Universidad Carlos III, crítico con los beneficios fiscales dados a esta técnica. En Francia, se ha prohibido (algo lo que algunos interpretan como un intento de proteger el potencia nuclear), y en Gran Bretaña es muy cuestionada, porque muchos expertos estiman que debilita las inversiones en energías verdes.

La opinión del profesor Marzo
Mariano Marzo, profesor de recursos energéticos de la Facultad de Geología de la UB, sostiene en cambio que la oposición a los proyectos de exploración o investigación es injustificable, puesto que se trata de conocer si existen realmente estos recursos. “No podemos oponernos a esta investigación, amparándonos en el prejuicio de que en el futuro podrían usarse unas técnicas supuestamente contaminantes para su explotación, cuando aún no se sabe si existe ese recurso”, dice. Marzo cree que “hay grupos que, con una actitud irracional, pretenden de entrada mantener cerradas las puertas al conocimiento, cuando la sociedad tiene derecho a saber si el recurso que se busca existe”. “Primero, hay que investigar; luego, veremos si este recurso existe, y finalmente, si su explotación fuera comercialmente viable y la sociedad estuviera de acuerdo en proceder a su explotación, se deberá regular cómo se extrae”, ha venido sosteniendo. No obstante, a priori, la probabilidad de encontrar gas en las zonas objeto de exploración le parece bajísima. Pero la controversia ha saltado a los valles cántabros de Pisueña, Pas, Miera. “No permitiremos que contaminen los prados y nuestras áreas ganaderas, ni que ensucian el agua”, dice el montañés Ángel Sainz.

La fiebre del oro negro regresa a Castellón medio siglo después

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Una empresa pone el foco en los indicios de petróleo del Maestrat y Els Ports

Castellón 14 OCT 2012 – 23:21 CET

Restos de las instalaciones donde se hicieron las prospecciones en La Salzadella. / ÀNGEL SÁNCHEZ

Medio siglo después de que la multinacional francesa Coparex hallara indicios de petróleo en los sondeos realizados en Cinctorres, en 1963, y tras otra media decena de prospecciones en años posteriores, la fiebre por el oro negro ha regresado al norte de Castellón. A finales de septiembre, la empresa madrileña Montero Energy Corporation, SL hizo oficial los tres permisos solicitados a la Consejería de Industria para buscar hidrocarburos en las comarcas de Els Ports y El Maestrat. En concreto, en tres zonas que suman 195.500 hectáreas y que afectan a 40 municipios. La empresa, filial de la compañía canadiense R2 Energy, ha tramitado 11 permisos en España, pero es en Castellón donde ha depositado sus mayores expectativas.

“La cuenca del Maestrazgo tiene mucho potencial de entre todos los permisos que hemos solicitado se puede decir que los de Castellón están en el primer puesto en cuanto a expectativa de éxito”, explica Rafael López, jefe de Exploración en Europa y Latinoamérica de R2 Energy. Él no duda de la existencia de petróleo en la zona. “Seguro que hay hidrocarburos, hay estudios sobre su existencia, pero se tiene que concretar el nivel de las reservas y su estado”, apunta.

Tal y como recuerda López, fue a principios de los cincuenta cuando las empresas del sector comenzaron a darse cuenta de que había indicios de petróleo en El Maestrat. “Aparecían rocas con restos e iniciaron los primeros estudios, aunque rudimentarios”, dice. Así arrancó el proyecto Bobalar, sondeos realizados en Cinctorres en 1963. Le seguirían prospecciones en La Salzadella en 1975, en Mirambel (Maestrazgo turolense) en 1974 y los sondeos más recientes conocidos como Maestrazgo 1 y 2 (1977 y 1981) realizados por el consorcio Campsa-Shell. “Toda esta zona tiene un potencial de generación de hidrocarburos muy elevado, tal y como consta en los estudios que se realizaron en los años ochenta en los que se recopilaron datos de estas investigaciones”, destaca Rafael López. Pero la tecnología de entonces y el bajo rendimiento debido a los precios de aquellos años llevaron a las empresas a aparcar sus proyectos. “Ahora, con el desarrollo de la tecnología el potencial aumenta y los objetivos son más alcanzables”, recalca.

Otro estudio elaborado por el profesor del departamento de Petrología de la Universidad de Barcelona Albert Permanyer ya constató en 2002 que de las 320 muestras que se tomaron en La Salzadella se puede asegurar que la formación Ascla (la roca madre generadora del hidrocarburo) ha entrado en lo que se conoce como ventana de petróleo, es decir, cuando se dan las condiciones en las que se genera petróleo a una profundidad de entre 1.500 y 3.500 metros. Además, apunta que “muy posiblemente” es esta roca la generadora del petróleo del campo de Amposta, la reserva de 60 millones de barriles hallada frente a la costa de Vinaròs y ahora reconvertida en el almacén de gas del proyecto Castor.

Con las tres solicitudes presentadas por Montero Energy se abre un plazo de dos meses para que otras compañías interesadas presenten sus candidaturas. Solo una tendrá la “exclusividad” por seis años, apunta López. El representante de la empresa matiza que para las prospecciones se deberán presentar otros proyectos, por lo que el proceso “se puede eternizar”. “Para hacer un sondeo se puede tardar año y medio”, explica.

Mientras, los Ayuntamientos de los municipios afectados ven con cautela este nuevo interés. El alcalde de Morella, Ramsés Ripollés, afirma que ya ha contactado con la Subdelegación del Gobierno y con la Consejería de Industria para conocer más datos, pero recalca que habrá que esperar a que el proyecto se concrete. Morella es el único municipio que está afectado por los tres permisos de investigación.

Entre los que ya han levantado la voz de alarma está el Grupo para el Estudio y la Conservación de los Espacios Naturales (Gecen), que sostiene que el fracking, la técnica de Montero Energy para los sondeos, es “extraordinariamente agresiva”. Desde la empresa llaman a la calma: “Cualquier paso debe contar con informes específicos de la Consejería de Medio Ambiente”.

En busca de un tesoro ‘negro’ bajo el suelo

Publicat el 10 febrer 2013 per

El auge de los proyectos para explorar posibles yacimientos de gas mediante la polémica fractura hidráulica (‘fracking’) es acogido con creciente oposición | La Generalitat dio permiso para explorar en 23 pueblos de Osona, Garrotxa y Ripollès “No permitiremos que contaminen los prados, las vacas ni el agua que bebemos”

Shale gas o FrackingShale gas o Fracking

Angel Sainz, alcalde de Villacarriedo (Cantabria, 1.800 habitantes), representa a muchos españoles que se han visto sorprendidos los últimos tiempos por la irrupción de proyectos de búsqueda del gas en su territorio. La concesión de permisos de investigación (que servirían para extraer el gas mediante la fractura hidráulica de la roca a gran profundidad) no está siendo acogida, sin embargo, con alborozo al estilo Bienvenido Mister Marshall. Proliferan numerosas plataformas, creadas para oponerse al aterrizaje de las empresas petroleras cuya principal carta de presentación es un permiso en el Boletín Oficial del Estado. Todas buscan el oro negro, en forma de petróleo o gas. La resistencia ciudadana crece ante el temor de que la imagen de los pozos sepulte un paisaje de vacas, prados y aguas cristalinas.

“Desde que se ha autorizado a autorizado a Repsol investigar si hay hidrocarburos, no hemos parado de encontrar argumentos en contra”, dice Sainz, activo miembros de la campaña para prohibir en Cantabria la fractura hidráulica como procedimiento para extraer el hidrocarburo. El gobierno cántabro, en manos del Partido Regionalista, ya ha iniciado la tramitación del proyecto de ley en el parlamento regional.

En España existe una verdadera fiebre por hallar hidrocarburos. Es más que un sarampión pasajero. Es una apuesta en toda regla del Gobierno y de las empresas petroleras. Las solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos (son indistintas para petróleo o gas) han pasado de 35 en el 2009 a más de 60 el año pasado. Y las licencias concedidas han aumentado desde 47 a 75 en los últimos cuatro ejercicios. Y estos permisos de investigación son la punta de lanza para las grandes petroleras (pues llevan aparejada una posible y futura explotación).

Momento álgido en Catalunya La búsqueda de gas y petróleo vive su momento álgido en Catalunya. La Generalitat ha dado el primer permiso de investigación a Teredo Oil, que podrá explorar en 23 municipios (51.201 has) de Osona, Ripollès, la Garrotxa. Además, está a punto de decidir si concede autorización a la empresa Montero Energy, que ha solicitado dos permisos de investigación: uno que afecta a 37 municipios de la Noguera, Segarra, el Solsonès y Urgell, y otro en 44 localidades en la zona de Osona, Bages y Berguedà.

Mientras tanto, Repsol busca ampliar sus prospecciones de petróleo en la plataforma Casablanca en la costa de Tarragona, y la británica Cairn Energy quiere explorar 11.500 km2 entre el litoral entre Girona y el norte de la provincia de Barcelona.

Pero detrás de la mayor parte de estos planes está el deseo de extraer gas mediante la fractura hidráulica de la roca (fracking, en inglés), una técnica que ha catapultado la creciente autosuficiencia energética de EE.UU. Con ella, se persigue extraer gas pizarra (gas de esquisto o shale gas) alojado en rocas porosas a gran profundidad (más de 2.000 metros) Sin embargo, es un método polémico. En la perforación se usan explosivos y un fluido compuesto por agua, arena y productos químicos introducidos a gran presión para fracturar la roca y liberar el gas. El problema es que, además de los seísmos, se han dado casos de contaminación de las reservas subterráneas de agua, como han documentado los grupos conservacionistas.

 Algunas causas 
La fiebre por los hidrocarburos obedece a que recientemente se ha hecho un “descubrimiento de gas en la costa de Gaza”, que ha levantado las expectativas en otros países del Mediterráneo, dice Margarita Hernando, secretaria general de la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración, Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (Aceip). El otro factor es el “desarrollo tecnológico de la fractura hidráulica, que se venía utilizando EE.UU. desde hace años y que ahora se usa para yacimientos de gas no convencional (gran profundidad”), agrega. “El fracking llega a España como una técnica probada y segura”, resume Hernando. La a técnica ha disparado la producción de gas en EE.UU, y ha abaratado dos tercios su precio, dice Rafael López Guijarro, jefe de exploración de Montero Energy, convencido de que ésta es una buena solución de abastecimiento. El gas se usa en redes de gasoductos o para producción eléctrica. No obstante, no aún no se ha dado ningún permiso para iniciar su explotación efectiva. Larga tramitación “La concesión de un permiso para investigar no implica nada especial. Es una autorización genérica. Antes de iniciarse los sondeos se requieren múltiples estudios previos. No creo que se inicie ningún sondeo antes del 2016”, dice Rafael López. Los sondeos requerirán permisos concretos y estudios de impacto ambiental antes de concluir si hay gas y su estracción es rentable. “La alarma que se ha generado es infundada. La gente no debe tener miedo. Todo se hará con un control ambiental responsable y usando las mejores tecnologías”, dice López Guijarro. Sin embargo, la llegada del fracking a Europa está siendo criticada. “En EE.UU, la Agencia de Protección Ambiental dejó que los proyectos de fracking retrasen el cumplimiento de las normas de calidad del aire hasta el 2015”, recuerda Jordi Ortega, investigador en energía de la Universidad Carlos III, crítico con los beneficios fiscales dados a esta técnica. En Francia, se ha prohibido (algo lo que algunos interpretan como un intento de proteger el potencia nuclear), y en Gran Bretaña es muy cuestionada, porque muchos expertos estiman que debilita las inversiones en energías verdes.

La opinión del profesor Marzo 
Mariano Marzo, profesor de recursos energéticos de la Facultad de Geología de la UB, sostiene en cambio que la oposición a los proyectos de exploración o investigación es injustificable, puesto que se trata de conocer si existen realmente estos recursos. “No podemos oponernos a esta investigación, amparándonos en el prejuicio de que en el futuro podrían usarse unas técnicas supuestamente contaminantes para su explotación, cuando aún no se sabe si existe ese recurso”, dice. Marzo cree que “hay grupos que, con una actitud irracional, pretenden de entrada mantener cerradas las puertas al conocimiento, cuando la sociedad tiene derecho a saber si el recurso que se busca existe”. “Primero, hay que investigar; luego, veremos si este recurso existe, y finalmente, si su explotación fuera comercialmente viable y la sociedad estuviera de acuerdo en proceder a su explotación, se deberá regular cómo se extrae”, ha venido sosteniendo. No obstante, a priori, la probabilidad de encontrar gas en las zonas objeto de exploración le parece bajísima. Pero la controversia ha saltado a los valles cántabros de Pisueña, Pas, Miera. “No permitiremos que contaminen los prados y nuestras áreas ganaderas, ni que ensucian el agua”, dice el montañés Ángel Sainz.

Font: La Vanguardia