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Repsol cambiará CO2 por petróleo

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Repsol YPF, la principal petrolera española, está preparando la inyección de medio millón de toneladas al año de CO2 bajo el Mediterráneo. El plan es tomar parte del dióxido de carbono que emite su refinería de Tarragona, trasladarlo a través de un oleoducto a su plataforma petrolífera en la costa (a 43 kilómetros) y allí inyectarlo en los pozos que explota desde hace 27 años y que están casi agotados.

Además de ahorrarse la emisión a la atmósfera, el CO2 aumenta la presión en el yacimiento y permitirá incrementar la extracción del crudo. Una portavoz de Repsol confirma que la empresa tiene avanzado el proyecto, pero señala que no es público y que hay dificultades con la geología del lecho marino, menos accesible de lo inicialmente previsto.

A 43 kilómetros de Tarragona se encuentra la plataforma petrolífera Casablanca, propiedad de Repsol. Abierta en 1983, sus pozos (Chipirón, Lubina, Rodaballo, Angula, Boquerón y Montanazo) dan síntomas de agotamiento. La empresa extrae 2.800 barriles diarios, lejos de los más de 4.000 de los años ochenta.

El secuestro y almacenamiento de CO2 supone para la petrolera una doble oportunidad. Por un lado se puede ahorrar la emisión de medio millón de toneladas al año de su refinería, equivalente a la de 50.000 españoles al año. Además, el dióxido de carbono aumenta la presión dentro del yacimiento y facilita la extracción en pozos ya agotados. Es una tecnología que se utiliza en Tejas desde hace décadas para hacer más productivos los pozos.

El CO2 se captura antes de que salga por la chimenea y se comprime hasta que se haga líquido. Y una vez licuado es transportado por el oleoducto que une la plataforma con la refinería, cerca del puerto de Tarragona. Si el plan funciona, la empresa se podría ver recompensada, ya que cada tonelada de CO2 supera en el mercado los 15 euros. La inyección se haría a más de 3.000 metros de profundidad, ya que a partir de 800 metros el CO2 se mantiene en estado líquido por el aumento de la presión.

Repsol se ha unido a grandes petroleras en el proyecto europeo Castor, como explica uno de los responsables, Tore Torp, de la noruega Statoil. “La captura y almacenamiento de CO2

es una oportunidad mundial para reducir las emisiones y es interesante que haya empresas españolas investigando”, explica la directora general de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Teresa Ribera.

Una portavoz de la empresa confirma que llevan cuatro años estudiando el lecho marino y que la difícil geología ha retrasado el proyecto, que se debe presentar a la Comisión Europea para que le dé el visto bueno.

La Fundación Ciudad de la Energía, en León; Elcogás, en Puertollano, o el Instituto Geológico y Minero tienen también proyectos de almacenamiento de CO2, pero ninguno tan espectacular como el de Repsol.

El Panel Intergubernamental de la ONU estima que el almacenamiento subterráneo permitiría captar entre el 20% y el 40% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Este gas se acumula en la atmósfera, retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta.

El principal inconveniente de la tecnología es el coste, pero desde que en 1996 Statoil comenzó a inyectar el CO2 bajo el mar del Norte en su yacimiento de Sleipner, ha ido bajando. Dinamarca ha puesto en marcha una planta piloto donde la tonelada de CO2

se podrá enterrar por menos de 50 euros. Aunque aún sea caro, ninguna petrolera puede quedarse fuera de esta tecnología. A 110 dólares (70 euros) el barril de crudo, cualquier pozo se hace rentable.

Más seguro con los años

“Si no tienes un plan de captura y almacenamiento de CO2 no tienes un plan para combatir el cambio climático”. La contundente frase pertenece a John Ashton, embajador del Reino Unido contra el cambio climático. Y la pronunció el jueves pasado en un seminario especial sobre la materia organizado por el Reino Unido en Trondheim (Noruega) al que invitó a algunos periodistas.Ashton insistió en que por mucho que avancen las energías renovables no podrán desplazar a los combustibles fósiles en décadas. Y que siendo así, y como especialmente China va a quemar carbón a gran escala, es necesario enterrar parte del CO2 si se quieren contener las emisiones de gases de efecto invernadero.En el seminario, los científicos destacaron que desde hace más de 50 años se utilizan almacenamientos naturales del subsuelo para guardar gas natural sin que haya habido escapes. Niels Peter Christensen subrayó que existe uno de estos bajo Berlín sin que nadie lo note y destacó que el metano sí es explosivo y tóxico, no como el dióxido de carbono.Tore Torp, del programa de almacenamiento de la noruega Statoil, explicó que con el paso del tiempo el CO2 comprimido se va disolviendo en agua y tiende a irse al fondo, por lo que, “en contra de lo que intuitivamente se podría pensar, el almacenamiento es cada vez más seguro. Y si hubiera una fuga, sólo se perdería lo que se hubiera almacenado, pero no es peligroso”.

En busca de un tesoro ‘negro’ bajo el suelo

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El auge de los proyectos para explorar posibles yacimientos de gas mediante la polémica fractura hidráulica (‘fracking’) es acogido con creciente oposición | La Generalitat dio permiso para explorar en 23 pueblos de Osona, Garrotxa y Ripollès | “No permitiremos que contaminen los prados, las vacas ni el agua que bebemos”

Medio ambiente | 03/02/2013 – 00:18h

Angel Sainz, alcalde de Villacarriedo (Cantabria, 1.800 habitantes), representa a muchos españoles que se han visto sorprendidos los últimos tiempos por la irrupción de proyectos de búsqueda del gas en su territorio. La concesión de permisos de investigación (que servirían para extraer el gas mediante la fractura hidráulica de la roca a gran profundidad) no está siendo acogida, sin embargo, con alborozo al estilo Bienvenido Mister Marshall. Proliferan numerosas plataformas, creadas para oponerse al aterrizaje de las empresas petroleras cuya principal carta de presentación es un permiso en el Boletín Oficial del Estado. Todas buscan el oro negro, en forma de petróleo o gas. La resistencia ciudadana crece ante el temor de que la imagen de los pozos sepulte un paisaje de vacas, prados y aguas cristalinas.

“Desde que se ha autorizado a autorizado a Repsol investigar si hay hidrocarburos, no hemos parado de encontrar argumentos en contra”, dice Sainz, activo miembros de la campaña para prohibir en Cantabria la fractura hidráulica como procedimiento para extraer el hidrocarburo. El gobierno cántabro, en manos del Partido Regionalista, ya ha iniciado la tramitación del proyecto de ley en el parlamento regional.

En España existe una verdadera fiebre por hallar hidrocarburos. Es más que un sarampión pasajero. Es una apuesta en toda regla del Gobierno y de las empresas petroleras. Las solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos (son indistintas para petróleo o gas) han pasado de 35 en el 2009 a más de 60 el año pasado. Y las licencias concedidas han aumentado desde 47 a 75 en los últimos cuatro ejercicios. Y estos permisos de investigación son la punta de lanza para las grandes petroleras (pues llevan aparejada una posible y futura explotación).

Momento álgido en Catalunya La búsqueda de gas y petróleo vive su momento álgido en Catalunya. La Generalitat ha dado el primer permiso de investigación a Teredo Oil, que podrá explorar en 23 municipios (51.201 has) de Osona, Ripollès, la Garrotxa. Además, está a punto de decidir si concede autorización a la empresa Montero Energy, que ha solicitado dos permisos de investigación: uno que afecta a 37 municipios de la Noguera, Segarra, el Solsonès y Urgell, y otro en 44 localidades en la zona de Osona, Bages y Berguedà.

Mientras tanto, Repsol busca ampliar sus prospecciones de petróleo en la plataforma Casablanca en la costa de Tarragona, y la británica Cairn Energy quiere explorar 11.500 km2 entre el litoral entre Girona y el norte de la provincia de Barcelona.

Pero detrás de la mayor parte de estos planes está el deseo de extraer gas mediante la fractura hidráulica de la roca (fracking, en inglés), una técnica que ha catapultado la creciente autosuficiencia energética de EE.UU. Con ella, se persigue extraer gas pizarra (gas de esquisto o shale gas) alojado en rocas porosas a gran profundidad (más de 2.000 metros) Sin embargo, es un método polémico. En la perforación se usan explosivos y un fluido compuesto por agua, arena y productos químicos introducidos a gran presión para fracturar la roca y liberar el gas. El problema es que, además de los seísmos, se han dado casos de contaminación de las reservas subterráneas de agua, como han documentado los grupos conservacionistas.

Algunas causas
La fiebre por los hidrocarburos obedece a que recientemente se ha hecho un “descubrimiento de gas en la costa de Gaza”, que ha levantado las expectativas en otros países del Mediterráneo, dice Margarita Hernando, secretaria general de la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración, Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (Aceip). El otro factor es el “desarrollo tecnológico de la fractura hidráulica, que se venía utilizando EE.UU. desde hace años y que ahora se usa para yacimientos de gas no convencional (gran profundidad”), agrega. “El fracking llega a España como una técnica probada y segura”, resume Hernando. La a técnica ha disparado la producción de gas en EE.UU, y ha abaratado dos tercios su precio, dice Rafael López Guijarro, jefe de exploración de Montero Energy, convencido de que ésta es una buena solución de abastecimiento. El gas se usa en redes de gasoductos o para producción eléctrica. No obstante, no aún no se ha dado ningún permiso para iniciar su explotación efectiva. Larga tramitación “La concesión de un permiso para investigar no implica nada especial. Es una autorización genérica. Antes de iniciarse los sondeos se requieren múltiples estudios previos. No creo que se inicie ningún sondeo antes del 2016”, dice Rafael López. Los sondeos requerirán permisos concretos y estudios de impacto ambiental antes de concluir si hay gas y su estracción es rentable. “La alarma que se ha generado es infundada. La gente no debe tener miedo. Todo se hará con un control ambiental responsable y usando las mejores tecnologías”, dice López Guijarro. Sin embargo, la llegada del fracking a Europa está siendo criticada. “En EE.UU, la Agencia de Protección Ambiental dejó que los proyectos de fracking retrasen el cumplimiento de las normas de calidad del aire hasta el 2015”, recuerda Jordi Ortega, investigador en energía de la Universidad Carlos III, crítico con los beneficios fiscales dados a esta técnica. En Francia, se ha prohibido (algo lo que algunos interpretan como un intento de proteger el potencia nuclear), y en Gran Bretaña es muy cuestionada, porque muchos expertos estiman que debilita las inversiones en energías verdes.

La opinión del profesor Marzo
Mariano Marzo, profesor de recursos energéticos de la Facultad de Geología de la UB, sostiene en cambio que la oposición a los proyectos de exploración o investigación es injustificable, puesto que se trata de conocer si existen realmente estos recursos. “No podemos oponernos a esta investigación, amparándonos en el prejuicio de que en el futuro podrían usarse unas técnicas supuestamente contaminantes para su explotación, cuando aún no se sabe si existe ese recurso”, dice. Marzo cree que “hay grupos que, con una actitud irracional, pretenden de entrada mantener cerradas las puertas al conocimiento, cuando la sociedad tiene derecho a saber si el recurso que se busca existe”. “Primero, hay que investigar; luego, veremos si este recurso existe, y finalmente, si su explotación fuera comercialmente viable y la sociedad estuviera de acuerdo en proceder a su explotación, se deberá regular cómo se extrae”, ha venido sosteniendo. No obstante, a priori, la probabilidad de encontrar gas en las zonas objeto de exploración le parece bajísima. Pero la controversia ha saltado a los valles cántabros de Pisueña, Pas, Miera. “No permitiremos que contaminen los prados y nuestras áreas ganaderas, ni que ensucian el agua”, dice el montañés Ángel Sainz.

El ‘shale gas’ hará que nuestros nietos sigan usando el gas para generar energía

Por Juan Manuel Daganzo

4/07/11 16:1

El pasado mes de mayo me invitaron a asistir en Madrid a la reunión anual de Sedigás, la patronal que agrupa a los productores y distribuidores de gas en España, entre los que se encuentra Repsol. Allí, los asistentes corroboraron que, a pesar de que 2009 fue un mal año en consumo de gas en todo el mundo a consecuencia de la crisis, las reservas están garantizadas hasta el infinito y más allá. Y todo gracias al shale gaso gas no convencional, un tipo de hidrocarburo más “escondido” al que ahora se puede acceder con más facilidad gracias al desarrollo de nuevas tecnologías. Y los datos lo corroboran: hace cuatro años apenas había producción, pero en 2010 se recuperaron 125 mil millones de metros cúbicos (bcm).

El aumento de las reservas de gas es una gran noticia, sobre todo porque es una energía limpia que puede sustituir a otras. Limpia porque expulsa menos CO2 a la atmósfera y es un candidato idóneo para sustituir al carbón en la generación de energía eléctrica. Incluso sirve para dar apoyo a las energías renovables cuando no puedan absorber la demanda energética.

El gas también tiene capacidad de sustituir a otros métodos de generación de energía, como la nuclear. De hecho, algunos de los conferenciantes en la reunión apuntaron a que habrá un significativo aumento en el uso del gas en Japón para sustituir a las centrales nucleares dañadas por el terremoto. Y quizá en Alemania, con la decisión de cerrar algunas centrales, ocurra lo mismo.

Y todo ello será posible por las crecientes reservas de gas natural, de las que, en buena medida, el shale gas (arcillas con alto contenido en materia orgánica donde se encuentra el gas) es responsable. Según los datos de Oil&Gas Journal, el crecimiento anual de las reservas mundiales es del 0,6%, y según Sedigás, las actuales reservas de gas son un 25% más elevadas que en el año 2000 y un 47% más abundantes que en 1990.

Luis Ortega Dona, investigador de Repsol, señala que hace cuatro años Repsol ya sabía de la importancia que iban a tener los yacimientos no convencionales de gas, específicamente el gas shale y se volcó al estudio de los retos tecnológicos, así como de las incertidumbres en la explotación de este tipo de yacimientos. De hecho, Repsol participa desde 2009 en el consorcio Crisman, que está en la vanguardia en desarrollo e innovaciones tecnológicas como modelaje de yacimientos, fracturamiento y manejo de agua en el desarrollo de campos de shale gas.

¿Estará basado el futuro de la energía mundial en el gas? Es posible, sobre todo porque la Agencia Internacional de la Energía estima que hay 921 billones de metros cúbicos de gas no convencional, de los que se podrían recuperar 380 billones, el equivalente al 83% de las reservas mundiales de gas convencional en el mundo. Algo alucinante, ¿no os parece?

El Gobierno canario descarta peligro en la búsqueda de crudo de Galp en Marruecos

La compañía lusa explora en Tarfaya

H. M.
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
El Gobierno de Canarias descarta peligro para el Archipiélago en la búsqueda de petróleo por parte de la compañía lusa Galp Energia en la costa de Marruecos, país que desde hace más de cuatro décadas ha autorizado cerca de cuarenta sondeos a diferentes empresas en busca de hidrocarburos.
El Ejecutivo regional resta importancia a estas exploraciones, en la medida en que “se están haciendo cerca de la costa y a muy poca profundidad, por lo que las condiciones son mucho menos peligrosas”, según el comisionado para el Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales, Fernando Ríos, que resaltó que en el litoral magrebí se lleva “30 años intentando encontrar petróleo, en esa franja desde el norte hasta el sur, y no se ha encontrado. Todavía no se ha extraído nada”, subrayó. Además, matizó que Galp Energia efectuará “prospecciones, no extracciones, y, si ocurriese algún pequeño vertido, sería frente a la costa marroquí”.
Entre tanto, el Gobierno regional prosigue con su batalla jurídica y política para frenar las prospecciones en aguas cercanas a Lanzarote y Fuerteventura, autorizadas a Repsol por el Estado. El pacto de nacionalistas y socialistas intenta captar el apoyo de la UE para endurecer el control medioambiental y los requisitos para permitir prospecciones. De hecho, hay una directiva en curso, a la que el Gobierno autónomo ha presentado diversas enmiendas.
Asimismo, el gabinete que preside Paulino Rivero pretende conseguir “a medio o corto plazo” el amparo de la UE para condicionar los acuerdos que se alcancen con Marruecos al cumplimiento de la normativa medioambiental.
No obstante, Fernando Ríos recordó que las empresas europeas, como es el caso de la portuguesa Galp Energia, están obligadas a cumplir la legislación ambiental.
La petrolera lusa, con tres siglos de experiencia en el sector energético, se ha marcado como objetivo explorar a menos de 200 metros de profundidad en la costa de Tarfaya, en un área de 11.200 kilómetros cuadrados. La compañía informa de que operará en la zona denominada Tarfaya Offshore -frente a la isla de Fuerteventura- y en una de sus ocho licencias de exploración, llamada Trident, calcula un potencial de aproximadamente 450 millones de barriles de crudo.

La revolución del ‘fracking’

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La futura producción de gas y petróleo no convencionales podría permitir a Estados Unidos ser en 13 años energéticamente independiente. Las técnicas para obtener esos hidrocarburos facilitarán ese reto

Suele señalarse el año 2009 como aquel en el que se produce un cambio copernicano en la visión de consenso sobre las perspectivas a largo plazo de producción de gas natural no convencional en Estados Unidos. Ese año el departamento de Información Energética de EE UU señaló que el país norteamericano no sería más un gran importador de gas natural, cuando solo un año antes preveía que continuaría la tendencia al aumento de las importaciones.

A esta revolución en el sector del gas podría unírsele también el del petróleo. En 2012, el país que más aumentó su producción total de crudo fue Estados Unidos, con 780.000 barriles día de incremento, el mayor aumento en la historia del país. Además, la Agencia Internacional de la Energía estima que los aumentos en la futura producción de petróleo no convencional se traducirán en que a partir de 2025 Estados Unidos podría no necesitar importar petróleo. Es decir, en 13 años sería energéticamente independiente.

Este cambio de paradigma se refleja en una revisión al alza de las estimaciones de producción procedente de los recursos no-convencionales extraíbles, que en su mayoría no son otra cosa que hidrocarburos que se encuentran en unas condiciones que impiden el movimiento del fluido. En realidad siempre se supo de su existencia y que estos recursos eran enormes. Estos hidrocarburos, generados por la sedimentación de materia orgánica e inorgánica y contenidos en las mismas rocas en las que se generó o muy cerca de estas, eran hasta hace poco técnicamente inaccesibles. Hoy son extraíbles en una proporción pequeña, pero los recursos son tan extensos que su importancia es ya similar al petróleo y el gas migrado y contenido en rocas tradicionalmente explotables.

Por tanto, estamos ante toda una revolución energética de consecuencias no solo económicas, sino también geoestratégicas. ¿Qué es lo que ha promovido este cambio? y ¿por qué se ha producido en Estados Unidos y no en otro sitio? ¿Qué implicaciones geopolíticas tiene?

El cambio ha sido posible por una revolución tecnológica comúnmente conocida como fracking, que es el resultado de aplicar a un pozo perforado horizontalmente la fractura hidráulica. La perforación horizontal permite maximizar la extracción de hidrocarburos al aumentar el área de contacto del pozo en una roca de poco espesor. La fractura hidráulica, por su parte, se logra mediante la inyección de una mezcla de agua, arena y químicos, que crea vías en la roca para incrementar el flujo de fluidos, tanto gaseosos como líquidos, al pozo. Estamos hablando de microfracturas, algunas veces solo observables con microscopios electrónicos, en rocas muy compactas para que se vuelvan más porosas y permitan que circule el fluido. Por poner un símil fácil de visualizar, con la fractura hidráulica se trata de conseguir que una pizarra, como las utilizadas en un tejado, deje de ser impermeable y permita que pasen fluidos a través de ella.

El fracking comenzó a ser aplicado de forma marginal en la perforación de formaciones compactas de gas natural (tight gas) a principios de los noventa, y una década después se amplió su uso hacia el gas natural que permanecía en la roca madre donde se originó (shale gas, o gas de lutitas), con la perforación de la formación de Barnett (Tejas), en 2003. El éxito obtenido permitió un incremento progresivo de este tipo de producción que paso de suponer el 3% de la producción total al 40% en 2012.

En 2005 se aplicó el fracking a la producción de petróleo no convencional en el yacimiento de Bakken, entre Dakota del Norte y Montana. El éxito obtenido en Bakken se extendió progresivamente a otras formaciones geológicas, de manera que la producción de crudo no convencional alcanzó los 850.000 barriles en 2012, el 15% de la producción total de crudo.

¿Por qué esta revolución se ha producido en Estados Unidos? La respuesta se encuentra en la coexistencia de una serie de factores muy difíciles de replicar en otros países: el desarrollo de la tecnología aplicada a estas explotaciones; el conocimiento geológico y la existencia de grandes acumulaciones de hidrocarburos; el hecho de que gran parte de la propiedad de los recursos del suelo sea privada, facilitando trámites y materialización de beneficios; la existencia de un sector servicios muy desarrollado; y un clima favorable a la inversión. Todo ello ha supuesto una inyección para la economía con un total de 1,7 millones de empleos en la industria de los no convencionales y unos 63.000 millones de dólares de ingresos para el Gobierno en 2012.

En el caso de Europa existen una serie de aspectos diferenciales. En primer lugar, nuestro conocimiento geológico es más limitado y las formaciones conocidas hasta la fecha son más profundas y presentan un acceso más complicado, lo que conlleva mayores costes. En segundo lugar, la propiedad del subsuelo es pública, lo que dificulta y ralentiza el proceso de desarrollo de los recursos. En tercer lugar, faltan empresas de servicios, lo que se traduce en un importante cuello de botella y en un incremento de los costes. En cuarto lugar, cada país cuenta con políticas y fiscalidad diferentes al respecto. Por último, en Europa existe una fuerte oposición social a cualquier elemento que pueda llegar a perturbar el medio ambiente, y la falta de información objetiva estigmatiza la tecnología del fracking.

En este aspecto, aunque la Unión Europea respaldó en noviembre del año pasado la exploración de shale gas mediante fractura hidráulica y la necesidad de asegurar que su desarrollo se realice de forma sostenible, la ausencia de una verdadera política común hace que unos países prohíban la exploración de estos recursos mientras que otros la impulsan. En el grupo de países que se oponen a su exploración se encuentran Francia —con las mayores reservas estimadas de Europa—, Rumanía, Bulgaria y Alemania, que han adoptado moratorias para la fractura hidráulica. En el grupo de países que la impulsan están Polonia, Reino Unido y Holanda.

En España todavía está por dilucidar el potencial del shale gas. De momento las estimaciones de recursos no convencionales están muy abiertas y oscilan entre una y 10 veces el consumo anual español. Hay quien habla de cifras más altas. Realmente, para los recursos convencionales no existen estimaciones fiables hasta que con las inversiones se compruebe la productividad de los yacimientos. En cualquier caso, la inversión en no convencionales debería ayudar a disminuir nuestra elevada dependencia energética. Así lo entiende el Gobierno, que anunció en febrero su decisión de respaldar la exploración de gas no convencional.

La revolución en marcha tiene repercusiones geopolíticas relevantes. Indudablemente supone que EE UU disminuye su dependencia estratégica de Oriente Próximo, si bien durante muchos años estará sometido al precio internacional. Lo que es necesario destacar es que China y Europa en su conjunto serán los que dependerán estratégicamente del suministro del norte de África y de Oriente Próximo.

Respecto al precio internacional del petróleo, la constatación de que existen más recursos extraíbles de los contemplados hace unos años debería suponer una contención de los precios en el medio y largo plazo. Sin embargo, a pesar de los aumentos de producción de no convencionales, las previsiones indican que la OPEP continuará siendo clave en la producción mundial, con lo que no disminuiría su capacidad para influir en los precios. Por último, más a largo plazo, tenemos que ser conscientes de que probablemente también los países OPEP cuenten con recursos no convencionales y que los exploten, especialmente si son extraíbles a menor coste que en otras regiones del mundo.

Pedro Antonio Merino García es director de Estudios y de Análisis del Entorno de Repsol.

Nota: Pedro Antonio Merino Garcia es director de estudios en Repsol YPF, anteriormente fue subdirector de relaciones con instituciones multilaterales en MInisterio de economia y hacienda, y Asesor del Director Ejecutivo en el FMI (Advisor to Executive Director en International Monetary Fund).

Repsol YPF

De financiación privada; Más de 10.001 empleados; Sector de Petróleo y energía

2000Presente (13 años)

Economista jefe a cargo de las proyecciones a corto y largo plazo que se utilizan en los presupuestos y en los planes estratégicos y elaborador de informes de coyuntura y de tendencia en los mercados energéticos, financieros y de proyecciones macroeconómicas en los países dodne la compañía tiene intereses

subdirector de relaciones con instituciones multilaterales

MInisterio de economia y hacienda

19951999 (4 años)

Advisor to Executive Director

International Monetary Fund

Agencia gubernamental; De 1.001 a 5.000 empleados; Sector de Desarrollo y comercio internacional

noviembre de 1992noviembre de 1994 (2 años 1 mes)