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En busca de un tesoro ‘negro’ bajo el suelo

FUENTE

El auge de los proyectos para explorar posibles yacimientos de gas mediante la polémica fractura hidráulica (‘fracking’) es acogido con creciente oposición | La Generalitat dio permiso para explorar en 23 pueblos de Osona, Garrotxa y Ripollès | “No permitiremos que contaminen los prados, las vacas ni el agua que bebemos”

Medio ambiente | 03/02/2013 – 00:18h

Angel Sainz, alcalde de Villacarriedo (Cantabria, 1.800 habitantes), representa a muchos españoles que se han visto sorprendidos los últimos tiempos por la irrupción de proyectos de búsqueda del gas en su territorio. La concesión de permisos de investigación (que servirían para extraer el gas mediante la fractura hidráulica de la roca a gran profundidad) no está siendo acogida, sin embargo, con alborozo al estilo Bienvenido Mister Marshall. Proliferan numerosas plataformas, creadas para oponerse al aterrizaje de las empresas petroleras cuya principal carta de presentación es un permiso en el Boletín Oficial del Estado. Todas buscan el oro negro, en forma de petróleo o gas. La resistencia ciudadana crece ante el temor de que la imagen de los pozos sepulte un paisaje de vacas, prados y aguas cristalinas.

“Desde que se ha autorizado a autorizado a Repsol investigar si hay hidrocarburos, no hemos parado de encontrar argumentos en contra”, dice Sainz, activo miembros de la campaña para prohibir en Cantabria la fractura hidráulica como procedimiento para extraer el hidrocarburo. El gobierno cántabro, en manos del Partido Regionalista, ya ha iniciado la tramitación del proyecto de ley en el parlamento regional.

En España existe una verdadera fiebre por hallar hidrocarburos. Es más que un sarampión pasajero. Es una apuesta en toda regla del Gobierno y de las empresas petroleras. Las solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos (son indistintas para petróleo o gas) han pasado de 35 en el 2009 a más de 60 el año pasado. Y las licencias concedidas han aumentado desde 47 a 75 en los últimos cuatro ejercicios. Y estos permisos de investigación son la punta de lanza para las grandes petroleras (pues llevan aparejada una posible y futura explotación).

Momento álgido en Catalunya La búsqueda de gas y petróleo vive su momento álgido en Catalunya. La Generalitat ha dado el primer permiso de investigación a Teredo Oil, que podrá explorar en 23 municipios (51.201 has) de Osona, Ripollès, la Garrotxa. Además, está a punto de decidir si concede autorización a la empresa Montero Energy, que ha solicitado dos permisos de investigación: uno que afecta a 37 municipios de la Noguera, Segarra, el Solsonès y Urgell, y otro en 44 localidades en la zona de Osona, Bages y Berguedà.

Mientras tanto, Repsol busca ampliar sus prospecciones de petróleo en la plataforma Casablanca en la costa de Tarragona, y la británica Cairn Energy quiere explorar 11.500 km2 entre el litoral entre Girona y el norte de la provincia de Barcelona.

Pero detrás de la mayor parte de estos planes está el deseo de extraer gas mediante la fractura hidráulica de la roca (fracking, en inglés), una técnica que ha catapultado la creciente autosuficiencia energética de EE.UU. Con ella, se persigue extraer gas pizarra (gas de esquisto o shale gas) alojado en rocas porosas a gran profundidad (más de 2.000 metros) Sin embargo, es un método polémico. En la perforación se usan explosivos y un fluido compuesto por agua, arena y productos químicos introducidos a gran presión para fracturar la roca y liberar el gas. El problema es que, además de los seísmos, se han dado casos de contaminación de las reservas subterráneas de agua, como han documentado los grupos conservacionistas.

Algunas causas
La fiebre por los hidrocarburos obedece a que recientemente se ha hecho un “descubrimiento de gas en la costa de Gaza”, que ha levantado las expectativas en otros países del Mediterráneo, dice Margarita Hernando, secretaria general de la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración, Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (Aceip). El otro factor es el “desarrollo tecnológico de la fractura hidráulica, que se venía utilizando EE.UU. desde hace años y que ahora se usa para yacimientos de gas no convencional (gran profundidad”), agrega. “El fracking llega a España como una técnica probada y segura”, resume Hernando. La a técnica ha disparado la producción de gas en EE.UU, y ha abaratado dos tercios su precio, dice Rafael López Guijarro, jefe de exploración de Montero Energy, convencido de que ésta es una buena solución de abastecimiento. El gas se usa en redes de gasoductos o para producción eléctrica. No obstante, no aún no se ha dado ningún permiso para iniciar su explotación efectiva. Larga tramitación “La concesión de un permiso para investigar no implica nada especial. Es una autorización genérica. Antes de iniciarse los sondeos se requieren múltiples estudios previos. No creo que se inicie ningún sondeo antes del 2016”, dice Rafael López. Los sondeos requerirán permisos concretos y estudios de impacto ambiental antes de concluir si hay gas y su estracción es rentable. “La alarma que se ha generado es infundada. La gente no debe tener miedo. Todo se hará con un control ambiental responsable y usando las mejores tecnologías”, dice López Guijarro. Sin embargo, la llegada del fracking a Europa está siendo criticada. “En EE.UU, la Agencia de Protección Ambiental dejó que los proyectos de fracking retrasen el cumplimiento de las normas de calidad del aire hasta el 2015”, recuerda Jordi Ortega, investigador en energía de la Universidad Carlos III, crítico con los beneficios fiscales dados a esta técnica. En Francia, se ha prohibido (algo lo que algunos interpretan como un intento de proteger el potencia nuclear), y en Gran Bretaña es muy cuestionada, porque muchos expertos estiman que debilita las inversiones en energías verdes.

La opinión del profesor Marzo
Mariano Marzo, profesor de recursos energéticos de la Facultad de Geología de la UB, sostiene en cambio que la oposición a los proyectos de exploración o investigación es injustificable, puesto que se trata de conocer si existen realmente estos recursos. “No podemos oponernos a esta investigación, amparándonos en el prejuicio de que en el futuro podrían usarse unas técnicas supuestamente contaminantes para su explotación, cuando aún no se sabe si existe ese recurso”, dice. Marzo cree que “hay grupos que, con una actitud irracional, pretenden de entrada mantener cerradas las puertas al conocimiento, cuando la sociedad tiene derecho a saber si el recurso que se busca existe”. “Primero, hay que investigar; luego, veremos si este recurso existe, y finalmente, si su explotación fuera comercialmente viable y la sociedad estuviera de acuerdo en proceder a su explotación, se deberá regular cómo se extrae”, ha venido sosteniendo. No obstante, a priori, la probabilidad de encontrar gas en las zonas objeto de exploración le parece bajísima. Pero la controversia ha saltado a los valles cántabros de Pisueña, Pas, Miera. “No permitiremos que contaminen los prados y nuestras áreas ganaderas, ni que ensucian el agua”, dice el montañés Ángel Sainz.

El gas no convencional: una oportunidad con riesgos ambientales asumibles

Expertos del sector analizan la fracturación hidráulica

La explotación del gas no convencional es una práctica que aún está dando sus primeros pasos en España y en Europa, y que, hoy por hoy, ni siquiera ha pasado de la fase de exploración. Pese a ello, la opinión pública tiene una impresión bastante negativa de la misma, basada en la información recibida por parte de algunos grupos ecologistas. Varios expertos del sector se reunieron el lunes 11 de marzo en el Instituto de la Ingeniería de España para analizar punto por punto los factores ambientales que son relevantes en el gas no convencional. La conclusión fue unánime: el peligro de explotar esta fuente no es, ni de lejos, tan grande como se está diciendo.

Sí subrayaron, en todo caso, la importancia de planificar con cuidado los proyectos, en especial en lo relativo a las necesidades hídricas.

Por todo ello, reclamaron que las administraciones públicas confíen en el consejo de los ingenieros y de los expertos y que faciliten los permisos para buscar yacimientos de gas no convencional, algo que en la actualidad se está viendo dificultado por la presión pública y mediática. Las oportunidades de creación de empleo y de reducción de la dependencia energética respecto al exterior no pueden dejarse pasar, añadieron.

Manuel Moreu, presidente del Instituto de la Ingeniería de España, lamentó que el desarrollo de la exploración y explotación del gas no convencional “se esté demorando tanto tiempo, porque eso demora también el conocimiento y las oportunidades del país”. Reconoció que hay un escenario de recelo: “Hay que evitar la contaminación en lo posible, pero necesitamos generar estos recursos”.

Enrique Hernández Parras, geólogo y director técnico de Gessal, consultora especializada en estudios geológicos y geofísicos del subsuelo, resaltó que hay muchos proyectos de exploración (para comprobar si hay yacimientos de gas) pendientes de los permisos administrativos. Sobre el proceso en sí, resaltó que ya no se usa dinamita (perjudicial para el medio ambiente) para la fase sísmica, sino que se utilizan vibradores, que analizan si hay gas no convencional en el subsuelo. “Las fases de exploración son similares a las del gas convencional. Son técnicas no agresivas”, insistió.

La fracturación hidráulica es segura

Víctor M. Piña, country manager para España y Portugal de Weatherford, compañía de servicios petroleros, explicó que la diferencia fundamental del gas no convencional (también llamado “shale gas”) con el gas convencional es que es extraído de yacimientos con muy baja permeabilidad, dificultando su conductividad, por lo que hace falta mayor área de contacto para facilitar su extracción. Para ello, el primer paso es reemplazar la perforación de pozos verticales por pozos horizontales, que entre otros beneficios “reducen la contaminación visual y del suelo”.

La fracturación hidráulica consiste en aplicar presión a la roca mediante un fluido, en este caso agua, para extraer el gas. El proceso, señaló Piña, se está perfeccionando, y, por ejemplo, cada vez los aditivos químicos que se añaden al agua para facilitar el proceso son menos contaminantes.
Tradicionalmente estos compuestos se habían mantenido en secreto, lo cual provocaba las sospechas de la gente, pero Piña explicó que simplemente se debía a una cuestión de patentes, de no compartir el conocimiento con la competencia. La presión mediática y la regulación está obligando a las empresas a dar a conocer los componentes.

Del análisis específico de la cuestión ambiental se ocupó Javier Odriozola, director técnico en ERM Iberia, consultora de sostenibilidad ambiental, especializada en petróleo y últimamente también en fracturación hidráulica. Odriozola analizó los posibles impactos ambientales de la fase de producción del gas, propiamente dicha. “La fracturación o estimulación hidráulica se emplea desde hace más de 60 años en el gas convencional, sólo que habitualmente no es necesaria; en cambio, en el gas convencional siempre lo es”, aclaró.

Sobre el suministro de agua necesario, un asunto también polémico, explicó que el problema es que este gas requiere más agua que el gas convencional. “Aunque son cantidades relativamente pequeñas, localmente pueden ser importantes, sobre todo si el abastecimiento local no es muy grande. España es el país de la sequía permanente, y el uso del agua es algo especialmente sensible”. Insistió en que debe elegirse con cuidado la fuente del agua, que debe ser sostenible; aunque, según dijo, “en España tenemos experiencia de planificación hidráulica, y se puede hacer bien”.

Sobre los aditivos químicos, consideró que cualquier contaminación de aguas para consumo humano es “muy improbable, algo accidental” en cualquier caso. Tampoco debería haber problemas de “terremotos inducidos” por la fracturación hidráulica, siempre que se haga un estudio geológico adecuado, para prevenir explotaciones cerca de fallas, por ejemplo, aunque incluso en ese caso, “es improbable que se provoque un seísmo”.

La ocupación del suelo y la contaminación visual, a juicio de Odriozola, comparten características con la minería, en cuanto a que los pozos tienen una vida media de 10, 20 años, y el “frente” de explotación se va moviendo, al igual que el frente minero. “Posteriormente la zona se recupera”. En todo caso, consideró que es importante la planificación para evitar impactos medioambientales.

Por último, Juan Carlos Muñoz Conde, director de Gestión Corporativa en BNK Petroleum España, reconoció que la industria había fallado en su política de comunicación sobre el gas no convencional. “Los grupos que se oponen, entre ellos los ecologistas, no tienen la fracturación hidráulica como enemiga, sino que se oponen al modelo energético en conjunto, también al petróleo”.

Muñoz Conde reconoció también que su política informativa había sido “piramidal hacia abajo”: primero los gobiernos nacional y autonómicos, luego los partidos, más tarde los ayuntamientos y por último los ciudadanos. Al revés que los ecologistas, “que han utilizado Internet, las redes sociales, de una forma más emocional”. De ahí que la presencia del gas no convencional en las webs españolas que rastrea Google sea generalmente negativa. Muñoz Conde, sin embargo, insistió en que el “shale gas” y las renovables pueden ir perfectamente de la mano, “como ocurre en EE UU y en Canadá”. Por todo ello, pidió a las administraciones que no se dejen llevar por la presión mediática y popular, y consulten a los expertos y a los ingenieros sobre este tema.

El gas no convencional: una oportunidad económica y energética cuyos riesgos ambientales son asumibles

Expertos del sector analizan la fracturación hidráulica en el IIE

El gas no convencional es una oportunidad económica y energética cuyos riesgos ambientales son asumibles y controlables. Expertos del sector analizaron el lunes 11 de marzo en el Instituto de la Ingeniería de España las implicaciones de la explotación de este gas mediante la fracturación hidráulica, y subrayaron que con la planificación adecuada la contaminación y otros problemas son perfectamente evitables. La industria y los ingenieros reclaman que la administración facilite los proyectos de exploración de gas no convencional

La explotación del gas no convencional es una práctica que aún está dando sus primeros pasos en España y en Europa, y que, hoy por hoy, ni siquiera ha pasado de la fase de exploración. Pese a ello, la opinión pública tiene una impresión bastante negativa de la misma, basada en la información recibida por parte de algunos grupos ecologistas. Varios expertos del sector se reunieron el lunes 11 de marzo en el Instituto de la Ingeniería de España para analizar punto por punto los factores ambientales que son relevantes en el gas no convencional. La conclusión fue unánime: el peligro de explotar esta fuente no es, ni de lejos, tan grande como se está diciendo.

Sí subrayaron, en todo caso, la importancia de planificar con cuidado los proyectos, en especial en lo relativo a las necesidades hídricas.

Por todo ello, reclamaron que las administraciones públicas confíen en el consejo de los ingenieros y de los expertos y que faciliten los permisos para buscar yacimientos de gas no convencional, algo que en la actualidad se está viendo dificultado por la presión pública y mediática. Las oportunidades de creación de empleo y de reducción de la dependencia energética respecto al exterior no pueden dejarse pasar, añadieron.

Manuel Moreu, presidente del Instituto de la Ingeniería de España, lamentó que el desarrollo de la exploración y explotación del gas no convencional “se esté demorando tanto tiempo, porque eso demora también el conocimiento y las oportunidades del país”. Reconoció que hay un escenario de recelo: “Hay que evitar la contaminación en lo posible, pero necesitamos generar estos recursos”.

Enrique Hernández Parras, geólogo y director técnico de Gessal, consultora especializada en estudios geológicos y geofísicos del subsuelo, resaltó que hay muchos proyectos de exploración (para comprobar si hay yacimientos de gas) pendientes de los permisos administrativos. Sobre el proceso en sí, resaltó que ya no se usa dinamita (perjudicial para el medio ambiente) para la fase sísmica, sino que se utilizan vibradores, que analizan si hay gas no convencional en el subsuelo. “Las fases de exploración son similares a las del gas convencional. Son técnicas no agresivas”, insistió.

La fracturación hidráulica es segura

Víctor M. Piña, country manager para España y Portugal de Weatherford, compañía de servicios petroleros, explicó que la diferencia fundamental del gas no convencional (también llamado “shale gas”) con el gas convencional es que es extraído de yacimientos con muy baja permeabilidad, dificultando su conductividad, por lo que hace falta mayor área de contacto para facilitar su extracción. Para ello, el primer paso es reemplazar la perforación de pozos verticales por pozos horizontales, que entre otros beneficios “reducen la contaminación visual y del suelo”.

La fracturación hidráulica consiste en aplicar presión a la roca mediante un fluido, en este caso agua, para extraer el gas. El proceso, señaló Piña, se está perfeccionando, y, por ejemplo, cada vez los aditivos químicos que se añaden al agua para facilitar el proceso son menos contaminantes.
Tradicionalmente estos compuestos se habían mantenido en secreto, lo cual provocaba las sospechas de la gente, pero Piña explicó que simplemente se debía a una cuestión de patentes, de no compartir el conocimiento con la competencia. La presión mediática y la regulación está obligando a las empresas a dar a conocer los componentes.

Del análisis específico de la cuestión ambiental se ocupó Javier Odriozola, director técnico en ERM Iberia, consultora de sostenibilidad ambiental, especializada en petróleo y últimamente también en fracturación hidráulica. Odriozola analizó los posibles impactos ambientales de la fase de producción del gas, propiamente dicha. “La fracturación o estimulación hidráulica se emplea desde hace más de 60 años en el gas convencional, sólo que habitualmente no es necesaria; en cambio, en el gas convencional siempre lo es”, aclaró.

Sobre el suministro de agua necesario, un asunto también polémico, explicó que el problema es que este gas requiere más agua que el gas convencional. “Aunque son cantidades relativamente pequeñas, localmente pueden ser importantes, sobre todo si el abastecimiento local no es muy grande. España es el país de la sequía permanente, y el uso del agua es algo especialmente sensible”. Insistió en que debe elegirse con cuidado la fuente del agua, que debe ser sostenible; aunque, según dijo, “en España tenemos experiencia de planificación hidráulica, y se puede hacer bien”.

Sobre los aditivos químicos, consideró que cualquier contaminación de aguas para consumo humano es “muy improbable, algo accidental” en cualquier caso. Tampoco debería haber problemas de “terremotos inducidos” por la fracturación hidráulica, siempre que se haga un estudio geológico adecuado, para prevenir explotaciones cerca de fallas, por ejemplo, aunque incluso en ese caso, “es improbable que se provoque un seísmo”.

La ocupación del suelo y la contaminación visual, a juicio de Odriozola, comparten características con la minería, en cuanto a que los pozos tienen una vida media de 10, 20 años, y el “frente” de explotación se va moviendo, al igual que el frente minero. “Posteriormente la zona se recupera”. En todo caso, consideró que es importante la planificación para evitar impactos medioambientales.

Por último, Juan Carlos Muñoz Conde, director de Gestión Corporativa en BNK Petroleum España, reconoció que la industria había fallado en su política de comunicación sobre el gas no convencional. “Los grupos que se oponen, entre ellos los ecologistas, no tienen la fracturación hidráulica como enemiga, sino que se oponen al modelo energético en conjunto, también al petróleo”.

Muñoz Conde reconoció también que su política informativa había sido “piramidal hacia abajo”: primero los gobiernos nacional y autonómicos, luego los partidos, más tarde los ayuntamientos y por último los ciudadanos. Al revés que los ecologistas, “que han utilizado Internet, las redes sociales, de una forma más emocional”. De ahí que la presencia del gas no convencional en las webs españolas que rastrea Google sea generalmente negativa. Muñoz Conde, sin embargo, insistió en que el “shale gas” y las renovables pueden ir perfectamente de la mano, “como ocurre en EE UU y en Canadá”. Por todo ello, pidió a las administraciones que no se dejen llevar por la presión mediática y popular, y consulten a los expertos y a los ingenieros sobre este tem

Gas pizarra, ¿un bálsamo contra el recalentamiento del mercado energético?

FUENTE

LOURDES FRANCIA 08.04.2011

  • Los expertos creen que no bajará el precio de la energía, pero lo estabilizará
  • Calculan que las reservas superan los 457.000 millones de metros cúbicos
  • Crecen los temores sobre los riesgos medioambientales de su explotación

Esquema geológico de los recursos de gas pizarra

Los yacimientos de gas pizarra se localizan en lugares donde también existen bolsas de gas convencional, metano o petróleo.Administración de Información sobre Energía de EE.UU.

¿Qué es el shale gas o gas esquisto?

Es un gas natural que no aparece almacenado en bolsas, como el gas convencional, sino enquistado dentro de bloques de rocas sedimentarias formadas a partir de materiales orgánicos.

¿Cómo se extrae?

A partir de los pozos abiertos para explotar el gas convencional, se perfora en horizontal a lo largo del bloque rocoso que contiene el gas esquisto. Las paredes de esas perforaciones se cubren con cemento para aislarlas de los acuíferos y del terreno.

A través de esas conducciones horizontales se introduce una válvula que rompe el cemento y las rocas con pequeñas detonaciones eléctricas. Después, se inyectan entre 4 y 10 millones de litros de agua, mezclados con arena y aditivos que permiten mejorar la suspensión de los granos arenosos en el agua.

Ese líquido se cuela hasta la última fractura abierta en la roca, cargándose con el gas confinado. Esa mezcla vuelve a salir al exterior. Los granos de arena introducidos con el agua se quedan encajados en las grietas y las mantienen abiertas para que el gas pueda seguir escapando de las rocas.

Atrapado a bastante profundidad, confinado en grandes bloques de rocas sedimentarias arcillosas originadas por la acumulación de material orgánico, se esconde un gas natural clasificado como no convencional. Es el shale gas -traducido al español como gas pizarra o, más correctamente, gas esquisto-, que ha despertado grandes expectativas en el sector energético mundial, después de que el comienzo de su explotación en Estados Unidos haya reducido a la mitad los precios del gas en su mercado nacional.

“Si EE.UU. cubre parte de sus necesidades energéticas con gas pizarra y deja de demandar tanto gas convencional, al caer la demanda, el precio del gas caerá”, explica a RTVE.es Pedro Linares, economista y miembro del Observatorio de la Energía y Sostenibilidad. El shale gassí puede evitar la hiperinflación de la energía”, nos aseguran también directivos de Repsol.

Sobre todo si se tiene en cuenta que China se ha lanzado en picado sobre esta nueva fuente energética: sus petroleras estatales han firmado ya varias uniones temporales con empresas de EE.UU. para aprender la tecnología desarrollada para la explotación de los yacimientos de gas esquisto.

Su propósito sería aplicar ese saber-hacer en la extracción del billón de metros cúbicos que el Centro Chino de Investigación Estratégica para el Petróleo y el Gas calcula podría haberse localizado en el gigante asiático de aquí a 2020. Esto permitiría a Pekín ampliar su uso de gas y sustituir en parte al carbón en las centrales térmicas (la quema de gas natural emite la mitad de dióxido de carbono que el carbón).

Reservas globales iguales a 150 veces el consumo anual

Según las previsiones de 2011 de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Estados Unidos posee 2.552 billones de pies cúbicos (Tcf), es decir, más de 70.500 millones de metros cúbicos de potenciales recursos de gas natural. De ellos, 0,82 Tcf serían de gas esquisto, más del doble de lo que se estimaba en 2010. Con la tasa de consumo actual, esas reservas de gas natural cubrirían el suministro doméstico estadounidense los próximos 110 años.

En la actualidad, el gas natural supone casi una cuarta parte del consumo energético estadounidense, pero el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) predijo en junio de 2010 que el gas natural pasará a suponer un 40% del total de su mercado energético en 2050.

Dentro del consumo total de gas en ese país, el gas esquisto supuso el 14% en 2009. En 2010, ese porcentaje ha aumentado hasta un 26% y en 2035 –según las previsiones de la AIE- se espera que llegue al 45% del gas natural consumido en ese país.

Como muestra de cómo se ha disparado la explotación en ese país se puede tomar el número de pozos de explotación en Pennsylvania, que pasarán de los 6.400 permitidos en la actualidad a los más de 50.000 que se prevé estén funcionando dentro de 20 años.

A nivel mundial, se estima que la reserva extraíble es de 16.200 billones de pies cúbicos (457.600 millones de metros cúbicos), más de 150 veces el actual consumo mundial anual de gas. Esas cifras han atraído al nuevo negocio a los principales gigantes petroleros mundiales: Total, Exxon Mobile, Shell, Petrobras o Repsol.

Desde hacía décadas se sabía que existía ese tipo de gas en muchas de las zonas donde se habían localizado bolsas de gas convencional, pero su explotación no era rentable porque se encuentra disperso por áreas muy amplias, su concentración es menor y no basta con una perforación convencional para poder extraerlo sino que requiere una estimulación artificial para sacarlo de dentro de las rocas. (Ver recuadro)

Un nuevo método de extracción abrió el camino

Esas desventajas parecieron esfumarse cuando, tras 20 años de pruebas, la pequeña petrolera estadounidense Mitchell dio con un método de estimulación lo suficientemente barato: la fracturación hidráulica. Después, se perfeccionó el sistema al combinar ese descubrimiento con la perforación horizontal.(Ver recuadro)

“El avance tecnológico logrado en EEUU ha conseguido reducir los costes y hacer la extracción eficiente”, cuentan a RTVE.es los expertos en tecnología de Repsol, uno de los gigantes petroleros interesados en este nuevo recurso.

La explotación realizada en territorio estadounidense “ha permitido que caigan los precios hasta los 4$ por cada MBtu [millón de Btu, una unidad térmica de origen británico utilizada en el mercado del gas; cada Btu equivale a 252 calorías o poco más de un julio], cuando en Europa están cerca de los 8$”, añaden esas fuentes.

Además del nuevo método de extracción, el secreto de la rentabilidad de la producción en EEUU se debe a que, en las zonas explotadas hasta ahora (sobre todo, la cuenca Barnett en Texas y la Marcellus en Pennsylvania, cuyo tamaño es equivalente al de toda Grecia), ya se contaba con las instalaciones de los pozos porque se había extraído gas convencional.

Yacimientos en Argentina y Europa del Este, pero no en España

Hasta ahora se han localizado importantes yacimientos de rocas sedimentarias con de gas esquisto en Argentina, Canadá, el Este de Europa (Polonia, Rumanía, Bulgaria), Marruecos y Argelia.

En cuanto a España, técnicos del Instituto Geológico Minero han explicado a RTVE.es que el tipo de rocas que contiene entre sus vetas ese gas no convencional (las denominadas pizarras bituminosas) casi no existe.

Sólo se han localizado pequeños bloques en algunas zonas de La Mancha y País Vasco, que ya fueron explotados en la posguerra para obtener un aceite que alimentaba los rudimentarios gasógenos que movían ciertos vehículos.

Repsol está realizando pruebas en una formación rocosa de la Cuenca Neuquina en Argentina. Allí, un reciente descubrimiento de gas esquisto ha elevado en un tercio todas las reservas de gas del país latinoamericano.

“Estamos en proceso de pruebas, perforando y analizando la productividad de los pozos. Es un trabajo de inversión intenso porque, para reducir costes y riesgos medioambientales, se sacan entre 8 y 16 pozos de cada perforación”, nos explican los expertos de la petrolera española, antes de añadir que, “fuera de Argentina, el tema de precios nos da un poco de miedo”.

El precio del gas y el coste de extracción condicionan la explotación

La explotación del gas esquisto o pizarra será más o menos rentable en función del coste de su extracción y del precio que tenga el gas en cada lugar.

Al contrario que en el caso del petróleo, con el gas no existe un mercado internacional donde se decida un precio de referencia. Cada país negocia el precio de su gas con sus proveedores, aunque –como explica Linares- los barcos que transportan el gas licuado actúan en cierta medida como un nivelador de precios entre distintas áreas, ya que cuando un país les demanda a ellos menos gas (el caso de EE.UU.) deberían vender su carga en otros lugares a un precio más barato.

“Aparte de EEUU, hay dos países que pueden beneficiarse del shale gas: Argentina -el país más gasificado de Latinoamérica- y Canadá, donde también hay bastante futuro, ya que cuenta con grandes reservas de gas no convencional y además, para poder aprovechar el tipo de petróleo que posee en su territorio, tiene que utilizar obligatoriamente gas, con lo que le es rentable extraerlo”, detallan los expertos de Repsol.

Advierten que, “en Europa, posiblemente, se necesitará un precio del gas más alto para que sea rentable la extracción porque no hay instalaciones hechas y la tecnología no está tan rodada, no es tan eficiente”.

Tanto las fuentes consultadas en Repsol como Pedro Linares coinciden en que, a corto plazo, la explotación de gas esquisto no hará bajar el precio de la energía, pero sí puede estabilizarlo.

Crecientes dudas medioambientales

La explotación del gas esquisto está provocando crecientes preocupaciones en el país donde más se ha desarrollado: en EE.UU. Allí, los ecologistas y también las comunidades locales que acogen pozos han empezado a alertar sobre los riesgos medioambientales y para la salud pública del método de extracción. Un miedo que se refleja en el documental “Gasilandia” (“Gasland“), candidato a los Oscar de este año.

Por un lado, para cada fractura hidráulica se requieren entre 10 y 15 millones de litros de agua, un volumen que no pueden proporcionar de una sola vez las redes públicas de abastecimiento.

Pero lo más alarmante para sus críticos se refiere al agua residual originada por el proceso. La industria del gas alega que, en la actualidad, se recicla y reutiliza el 65%.

Según Brent Halldorson, un directivo de una empresa dedicada a reciclar ese agua citado por The New York Times, los desechos líquidos que vuelven a la superficie tras la fractura de la roca contienen los aditivos utilizados en la operación, pero también bario, estroncio y otros elementos radioactivos recogidos de la roca, que deben retirarse del agua antes de volver a usarla o almacenarla en algún depósito.

Si no se realiza esa limpieza, puede ser peligrosa para la población si regresa a las redes de agua potable, y también para la naturaleza si alcanza los acuíferos.

Cerca de un 40% de esos residuos tiene un destino incierto. Según denuncia The New York Times, algunas compañías venden su agua residual -con alto contenido en sal- a autoridades locales, que las utilizan para acelerar el deshielo en las carreteras en invierno y eliminar el polvo en verano. Por esas vías los residuos tóxicos puede llegar a ríos o acuíferos y terminar en el abastecimiento de agua potable.

Además, el agua que recuperan las gasistas para reciclar es la que fluye del pozo en los primeros meses de su explotación. Pero expulsará líquido residual durante décadas y, según Anthony Ingraffea, experto en perforación y profesor de la Universidad de Cornell en Ingeniería Civil y Medioambiental, “según envejece el pozo, los fluidos que salen de él aumentan en toxicidad y los estados y las compañías están menos dispuestas a recogerla”.

Todos estos elementos han llevado a expertos y ecologistas a solicitar a las autoridades estatales y federales estadounidenses que se replanteen la regulación aplicada a las compañías que explotan el gas esquisto. También han provocado la petición de una moratoria sobre este tipo de extracción en Reino Unido, donde ya se ha abierto un pozo cerca de Blackpoo

La amenaza del ‘fracking’ llega a Cataluña

FUENTE

11/10/2012   SOCIEDAD

BARCELONA // Montero Energy, empresa madrileña filial de la multinacional canadiense R2 Energy, ha presentado dos solicitudes en el Ministerio de Industria para realizar prospecciones en Cataluña en busca de yacimientos de gas y de petróleo. Los dos proyectos, conocidos con el nombre de Edison y de Darwin, afectan a un territorio de unas 160.000 hectáreas repartidas en más de sesenta municipios situados básicamente en las comarcas de la Cataluña Central y en el Empordà. Los trabajos se harían utilizando la técnica de la fracturación hidráulica, también conocida como “fracking”, que los ecologistas y muchos expertos cuestionan por el elevado riesgo que conlleva a varios niveles.

El fracking consiste en hacer explotar el gas acumulado en las fisuras de determinadas rocas sedimentarias estratificadas de grano muy fino, la poca permeabilidad de las cuales permite la migración del metano en grandes bolsas de hidrocarburos. Para ello es necesario hacer cientos de pozos ocupando una gran franja de terreno e inyectar millones de litros de agua cargados de todo tipo de productos químicos, algunos de los cuales, según denuncian los ecologistas, “son tóxicos”.

El agotamiento de los combustibles fósiles tradicionales hace que el sector esté buscando la manera de rascar el subsuelo hasta la última gota. El problema que la tecnología para hacerlo, según las fuentes consultadas, es totalmente peligrosa. Pablo Cotarelo, de Ecologistas en Acción, alerta de tres amenazas básicas: “la contaminación del agua y del subsuelo, los efectos que esto tendría en la salud de las personas y la persistencia en la generación de gases de efecto invernadero”. Raquel Montón, de Greenpeace, añade que, además, “esta es una técnica carísima y aún resultará más barato seguir comprándolo”. Denuncia que “todo esto se está haciendo sin ningún tipo de control” y recuerda que en Francia está prohibida.

Cataluña no es el primer lugar en el Estado español donde se anuncian proyectos de este estilo. En Cantabria, Aragón, País Vasco, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Andalucía también hay y ya se han producido las primeras críticas. Hasta ahora la movilización más fuerte ha sido en Cantabria, donde más de 1.000 personas participaron el 6 de octubre pasado en una manifestación contra el fracking. También ha habido protestas en Vitoria y Burgos. Los ecologistas plantean una generalización de la movilización contra una técnica que, insiste Montón, “no tiene ningún sentido” y plantean una campaña de sensibilización en los territorios afectados por los proyectos.

http://www.eltriangle.eu

R2 Energy dice que hay “tres o cuatro” puntos con gas o petróleo en Castellón

FUENTE

Agencia EFE
Castellón, 31 oct (EFE).- El director de exploraciones de la empresa canadiense de prospecciones R2 Energy en Europa y Latinoamérica, Rafael López Guijarro, ha afirmado hoy que existen tres o cuatro zonas con interés “muy importante” en la zona del Alt Maestrat de Castellón para la obtención de gas o petróleo.
López Guijarro ha hecho estas declaraciones hoy en la Diputación de Castellón, donde ha expuesto, junto al director general de la compañía, Craig Steinke, el proyecto de R2 Energy para buscar posibles yacimientos de gas y petróleo a alcaldes y representantes de diferentes asociaciones.
La mercantil Montero Energy Corporation SL, dependiente de R2 Energy, ha presentado ante la Generalitat tres solicitudes de permisos para los proyectos denominados Aristóteles, Pitágoras y Arquímedes que se extienden en una superficie de 195.569,5 hectáreas en la provincia de Castellón.
La concesión del permiso supondría poder investigar sobre la existencia o no de gas e hidrocarburos durante un periodo de seis años, durante los cuales, han explicado, no se haría ninguna prospección, aunque sí sondeos.
En estos, que tienen un coste medio de 15 millones de euros, se contrataría a 200 personas. Una vez concluidos los seis años de estudio, se plantearía la posibilidad de la extracción de la materia prima.
El método utilizado para la extracción, según ha explicado López Guijarro, dependería del tipo de roca y de las características de la zona, pero debido a que se trata de un suelo con roca caliza, muy poco permeable, uno de los métodos utilizados en este caso es el “Fracking”.
Este método, prohibido en Francia, ha despertado la inquietud en los alcaldes del Alt Maestrat y ha propiciado la creación de una Plataforma Antifracking que considera que este método es perjudicial para el medio ambiente.
Miembros de esta plataforma, junto a representantes socialistas en la provincia, se han concentrado esta mañana a las puertas de la Diputación con motivo de la reunión.
Craig Steinke ha realizado una exposición sobre los trabajos y la larga experiencia en EEUU y otros países de R2 Energy y ha destacado las medidas de seguridad para la protección del medio ambiente que ha desarrollado la empresa.
Steinke ha asegurado que es “imposible” el contacto de los acuíferos con el gas en su extracción, y por tanto ha dicho que se trata de un método “limpio y de bajo impacto”.
El director general de la compañía ha resaltado el hecho de que España sea un país “extremadamente dependiente de la producción exterior” de gas.
Rafael López Guijarro ha dicho que el “Fracking” es una actividad “segura”, pero puede haber riesgos asociados a errores humanos, como “en cualquier otra actividad industrial”.
Al final de la reunión, el alcalde de Villafranca, Óscar Tena (PSPV), ha preguntado sobre la “toxicidad” de los productos químicos utilizados en el “Fracking”, algunos de los cuales, ha dicho, pueden ser cancerígenos.
López Guijarro ha explicado que sólo se utilizan diez sustancias en la extracción, que no son tóxicas.

En busca de un tesoro ‘negro’ bajo el suelo

Publicat el 10 febrer 2013 per

El auge de los proyectos para explorar posibles yacimientos de gas mediante la polémica fractura hidráulica (‘fracking’) es acogido con creciente oposición | La Generalitat dio permiso para explorar en 23 pueblos de Osona, Garrotxa y Ripollès “No permitiremos que contaminen los prados, las vacas ni el agua que bebemos”

Shale gas o FrackingShale gas o Fracking

Angel Sainz, alcalde de Villacarriedo (Cantabria, 1.800 habitantes), representa a muchos españoles que se han visto sorprendidos los últimos tiempos por la irrupción de proyectos de búsqueda del gas en su territorio. La concesión de permisos de investigación (que servirían para extraer el gas mediante la fractura hidráulica de la roca a gran profundidad) no está siendo acogida, sin embargo, con alborozo al estilo Bienvenido Mister Marshall. Proliferan numerosas plataformas, creadas para oponerse al aterrizaje de las empresas petroleras cuya principal carta de presentación es un permiso en el Boletín Oficial del Estado. Todas buscan el oro negro, en forma de petróleo o gas. La resistencia ciudadana crece ante el temor de que la imagen de los pozos sepulte un paisaje de vacas, prados y aguas cristalinas.

“Desde que se ha autorizado a autorizado a Repsol investigar si hay hidrocarburos, no hemos parado de encontrar argumentos en contra”, dice Sainz, activo miembros de la campaña para prohibir en Cantabria la fractura hidráulica como procedimiento para extraer el hidrocarburo. El gobierno cántabro, en manos del Partido Regionalista, ya ha iniciado la tramitación del proyecto de ley en el parlamento regional.

En España existe una verdadera fiebre por hallar hidrocarburos. Es más que un sarampión pasajero. Es una apuesta en toda regla del Gobierno y de las empresas petroleras. Las solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos (son indistintas para petróleo o gas) han pasado de 35 en el 2009 a más de 60 el año pasado. Y las licencias concedidas han aumentado desde 47 a 75 en los últimos cuatro ejercicios. Y estos permisos de investigación son la punta de lanza para las grandes petroleras (pues llevan aparejada una posible y futura explotación).

Momento álgido en Catalunya La búsqueda de gas y petróleo vive su momento álgido en Catalunya. La Generalitat ha dado el primer permiso de investigación a Teredo Oil, que podrá explorar en 23 municipios (51.201 has) de Osona, Ripollès, la Garrotxa. Además, está a punto de decidir si concede autorización a la empresa Montero Energy, que ha solicitado dos permisos de investigación: uno que afecta a 37 municipios de la Noguera, Segarra, el Solsonès y Urgell, y otro en 44 localidades en la zona de Osona, Bages y Berguedà.

Mientras tanto, Repsol busca ampliar sus prospecciones de petróleo en la plataforma Casablanca en la costa de Tarragona, y la británica Cairn Energy quiere explorar 11.500 km2 entre el litoral entre Girona y el norte de la provincia de Barcelona.

Pero detrás de la mayor parte de estos planes está el deseo de extraer gas mediante la fractura hidráulica de la roca (fracking, en inglés), una técnica que ha catapultado la creciente autosuficiencia energética de EE.UU. Con ella, se persigue extraer gas pizarra (gas de esquisto o shale gas) alojado en rocas porosas a gran profundidad (más de 2.000 metros) Sin embargo, es un método polémico. En la perforación se usan explosivos y un fluido compuesto por agua, arena y productos químicos introducidos a gran presión para fracturar la roca y liberar el gas. El problema es que, además de los seísmos, se han dado casos de contaminación de las reservas subterráneas de agua, como han documentado los grupos conservacionistas.

 Algunas causas 
La fiebre por los hidrocarburos obedece a que recientemente se ha hecho un “descubrimiento de gas en la costa de Gaza”, que ha levantado las expectativas en otros países del Mediterráneo, dice Margarita Hernando, secretaria general de la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración, Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (Aceip). El otro factor es el “desarrollo tecnológico de la fractura hidráulica, que se venía utilizando EE.UU. desde hace años y que ahora se usa para yacimientos de gas no convencional (gran profundidad”), agrega. “El fracking llega a España como una técnica probada y segura”, resume Hernando. La a técnica ha disparado la producción de gas en EE.UU, y ha abaratado dos tercios su precio, dice Rafael López Guijarro, jefe de exploración de Montero Energy, convencido de que ésta es una buena solución de abastecimiento. El gas se usa en redes de gasoductos o para producción eléctrica. No obstante, no aún no se ha dado ningún permiso para iniciar su explotación efectiva. Larga tramitación “La concesión de un permiso para investigar no implica nada especial. Es una autorización genérica. Antes de iniciarse los sondeos se requieren múltiples estudios previos. No creo que se inicie ningún sondeo antes del 2016”, dice Rafael López. Los sondeos requerirán permisos concretos y estudios de impacto ambiental antes de concluir si hay gas y su estracción es rentable. “La alarma que se ha generado es infundada. La gente no debe tener miedo. Todo se hará con un control ambiental responsable y usando las mejores tecnologías”, dice López Guijarro. Sin embargo, la llegada del fracking a Europa está siendo criticada. “En EE.UU, la Agencia de Protección Ambiental dejó que los proyectos de fracking retrasen el cumplimiento de las normas de calidad del aire hasta el 2015”, recuerda Jordi Ortega, investigador en energía de la Universidad Carlos III, crítico con los beneficios fiscales dados a esta técnica. En Francia, se ha prohibido (algo lo que algunos interpretan como un intento de proteger el potencia nuclear), y en Gran Bretaña es muy cuestionada, porque muchos expertos estiman que debilita las inversiones en energías verdes.

La opinión del profesor Marzo 
Mariano Marzo, profesor de recursos energéticos de la Facultad de Geología de la UB, sostiene en cambio que la oposición a los proyectos de exploración o investigación es injustificable, puesto que se trata de conocer si existen realmente estos recursos. “No podemos oponernos a esta investigación, amparándonos en el prejuicio de que en el futuro podrían usarse unas técnicas supuestamente contaminantes para su explotación, cuando aún no se sabe si existe ese recurso”, dice. Marzo cree que “hay grupos que, con una actitud irracional, pretenden de entrada mantener cerradas las puertas al conocimiento, cuando la sociedad tiene derecho a saber si el recurso que se busca existe”. “Primero, hay que investigar; luego, veremos si este recurso existe, y finalmente, si su explotación fuera comercialmente viable y la sociedad estuviera de acuerdo en proceder a su explotación, se deberá regular cómo se extrae”, ha venido sosteniendo. No obstante, a priori, la probabilidad de encontrar gas en las zonas objeto de exploración le parece bajísima. Pero la controversia ha saltado a los valles cántabros de Pisueña, Pas, Miera. “No permitiremos que contaminen los prados y nuestras áreas ganaderas, ni que ensucian el agua”, dice el montañés Ángel Sainz.

Font: La Vanguardia