Arxiu del Bloc

Relación corporaciones Universidad en la exploración y producción de hidrocarburos

La Cátedra CEPSA de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid (ETSIMM) organiza el XIII Seminario de Introducción a la Exploración y Producción de Hidrocarburos. El objetivo de este Seminario es divulgar, de una manera clara, sencilla y amena, todas las disciplinas y técnicas involucradas en la búsqueda y puesta en producción de hidrocarburos. El Seminario va dirigido a un público muy variado, y no necesariamente técnico. Desde alumnos de los últimos cursos y postgraduados de carreras universitarias relacionadas con el sector hasta todo tipo de profesionales no técnicos. Este Seminario se compone de siete módulos de 4 horas de duración cada uno, que cubren todas las áreas del sector, desde una introducción a los factores necesarios para que se produzca una acumulación de hidrocarburos, pasando por la descripción de las diferentes técnicas de geología, geofísica, perforación, ingeniería de yacimientos y producción, hasta terminar con una síntesis de los aspectos medioambientales, económicos y contractuales de este negocio. Los diferentes módulos son impartidos por profesionales con una larga experiencia en el sector, que además de exponer y divulgar los principios y técnicas básicas aplicadas en cada área, intentan también transmitir sus experiencias.

LUGAR Y ORGANIZACIÓN

El Seminario tendrá lugar los días 15 al 24 de Abril de 2013 en horario de tarde (16:00-20:30) en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid, situada en la Calle de Ríos Rosas, 21.

Anuncis

Las claves del gas pizarra, oportunidades y garantías

FUENTE

En la tribuna “Los ‘proxy advisors’ y el gas pizarra” (CincoDías 08/03/2013), Bernardo Villazán Gil apunta a que los “riesgos medioambientales enormes” de la extracción de gas pizarra mediante la técnica de la fracturación hidráulica no han pasado por alto a los inversores institucionales.

Primera buena noticia para estos inversores: el ‘fracking’ es una técnica probada. Con ella se han perforado de manera segura miles de millones de pozos en todo el mundo, 300 de ellos en Europa. Se ha utilizado desde mediados del siglo XX tanto para la extracción de petróleo y gas natural convencional como para el aprovechamiento de la energía geotérmica.

En los Estados Unidos, las diferentes administraciones estatales y federales implicadas en el control de esta actividad han concluido que a fecha de hoy no se ha producido caso alguno de contaminación de acuíferos atribuible a la técnica.

De vuelta a Europa, la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural y la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido concluyeron en junio de 2012 que los riesgos asociados con la tecnología son conocidos y pueden ser debidamente gestionados

La clave reside en la estricta aplicación de la legislación junto con las mejores prácticas de la industria. En este sentido, cabe recordar que España cuenta con una de las legislaciones medioambientales más garantistas del mundo.

Por si quedara alguna duda, el Consejo de Ministros confirmó el pasado 15 de marzo que todos los proyectos deberán someterse al procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental.

¿La otra cara de la moneda? La industria estima que los recursos prospectivos potenciales de gas convencional y no convencional en España ascienden a 2.500 BCM (miles de millones de m3 de gas), lo que equivaldría a 70 años del consumo actual. Su valor en el mercado alcanzaría hoy los 700.000 millones de euros. Aunque se tratan de estimaciones, es decir, cantidades potencialmente recuperables, demuestran que España tiene de facto ante sí una oportunidad única para conocer mejor la riqueza del subsuelo. Por eso es importante abrir un debate honesto, basado en hechos objetivos, sobre las oportunidades que ofrece el desarrollo del gas pizarra (recordemos que aún estamos en fase de investigación, no de producción). Lo que incluye desmontar muchos mitos.

Por ejemplo, en una operación de fracturación hidráulica se utiliza un máximo de 12 aditivos diferentes, en algunos casos solamente dos o tres tipos.

Estos aditivos, presentes en productos de limpieza del hogar o utilizados por la industria agroalimentaria, cumplen funciones muy específicas como la reducción de las bacterias o la mejora de la productividad del pozo.

Todos sin excepción están estrictamente regulados por la normativa europea y española y, además, se darán a conocer con toda transparencia. Respecto a la posible contaminación de los acuíferos, los pozos se aíslan con, como mínimo, tres cubiertas de acero y hormigón y cuentan con sistemas de monitorización para garantizar que no hay fugas. Entre los acuíferos y los pozos hay una distancia de entre 1.500 y 4.000 metros de rocas impermeables por lo que no hay manera de que ningún líquido pueda ascender sin desafiar la ley de la gravedad.

El gas pizarra no es la solución a todos nuestros problemas. Ni para España ni para los cada vez más países europeos que investigan o están abiertos a investigar el potencial de sus recursos de gas pizarra como el Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Alemania, Rumania, Lituania, Suecia o Polonia.

Pero sí que es una oportunidad para la creación de puestos de trabajo, la atracción de inversiones, la reducción de la dependencia energética y la mejora de la competitividad de las empresas. Sin contar que tanto la Comisión Europea como el Parlamento Europeo consideran que el gas natural es la mejor energía “puente” para un futuro bajo en carbono.

Mónica V. Cristina es portavoz de la Plataforma Shale Gas España.

El gas no convencional: una oportunidad con riesgos ambientales asumibles

Expertos del sector analizan la fracturación hidráulica

La explotación del gas no convencional es una práctica que aún está dando sus primeros pasos en España y en Europa, y que, hoy por hoy, ni siquiera ha pasado de la fase de exploración. Pese a ello, la opinión pública tiene una impresión bastante negativa de la misma, basada en la información recibida por parte de algunos grupos ecologistas. Varios expertos del sector se reunieron el lunes 11 de marzo en el Instituto de la Ingeniería de España para analizar punto por punto los factores ambientales que son relevantes en el gas no convencional. La conclusión fue unánime: el peligro de explotar esta fuente no es, ni de lejos, tan grande como se está diciendo.

Sí subrayaron, en todo caso, la importancia de planificar con cuidado los proyectos, en especial en lo relativo a las necesidades hídricas.

Por todo ello, reclamaron que las administraciones públicas confíen en el consejo de los ingenieros y de los expertos y que faciliten los permisos para buscar yacimientos de gas no convencional, algo que en la actualidad se está viendo dificultado por la presión pública y mediática. Las oportunidades de creación de empleo y de reducción de la dependencia energética respecto al exterior no pueden dejarse pasar, añadieron.

Manuel Moreu, presidente del Instituto de la Ingeniería de España, lamentó que el desarrollo de la exploración y explotación del gas no convencional “se esté demorando tanto tiempo, porque eso demora también el conocimiento y las oportunidades del país”. Reconoció que hay un escenario de recelo: “Hay que evitar la contaminación en lo posible, pero necesitamos generar estos recursos”.

Enrique Hernández Parras, geólogo y director técnico de Gessal, consultora especializada en estudios geológicos y geofísicos del subsuelo, resaltó que hay muchos proyectos de exploración (para comprobar si hay yacimientos de gas) pendientes de los permisos administrativos. Sobre el proceso en sí, resaltó que ya no se usa dinamita (perjudicial para el medio ambiente) para la fase sísmica, sino que se utilizan vibradores, que analizan si hay gas no convencional en el subsuelo. “Las fases de exploración son similares a las del gas convencional. Son técnicas no agresivas”, insistió.

La fracturación hidráulica es segura

Víctor M. Piña, country manager para España y Portugal de Weatherford, compañía de servicios petroleros, explicó que la diferencia fundamental del gas no convencional (también llamado “shale gas”) con el gas convencional es que es extraído de yacimientos con muy baja permeabilidad, dificultando su conductividad, por lo que hace falta mayor área de contacto para facilitar su extracción. Para ello, el primer paso es reemplazar la perforación de pozos verticales por pozos horizontales, que entre otros beneficios “reducen la contaminación visual y del suelo”.

La fracturación hidráulica consiste en aplicar presión a la roca mediante un fluido, en este caso agua, para extraer el gas. El proceso, señaló Piña, se está perfeccionando, y, por ejemplo, cada vez los aditivos químicos que se añaden al agua para facilitar el proceso son menos contaminantes.
Tradicionalmente estos compuestos se habían mantenido en secreto, lo cual provocaba las sospechas de la gente, pero Piña explicó que simplemente se debía a una cuestión de patentes, de no compartir el conocimiento con la competencia. La presión mediática y la regulación está obligando a las empresas a dar a conocer los componentes.

Del análisis específico de la cuestión ambiental se ocupó Javier Odriozola, director técnico en ERM Iberia, consultora de sostenibilidad ambiental, especializada en petróleo y últimamente también en fracturación hidráulica. Odriozola analizó los posibles impactos ambientales de la fase de producción del gas, propiamente dicha. “La fracturación o estimulación hidráulica se emplea desde hace más de 60 años en el gas convencional, sólo que habitualmente no es necesaria; en cambio, en el gas convencional siempre lo es”, aclaró.

Sobre el suministro de agua necesario, un asunto también polémico, explicó que el problema es que este gas requiere más agua que el gas convencional. “Aunque son cantidades relativamente pequeñas, localmente pueden ser importantes, sobre todo si el abastecimiento local no es muy grande. España es el país de la sequía permanente, y el uso del agua es algo especialmente sensible”. Insistió en que debe elegirse con cuidado la fuente del agua, que debe ser sostenible; aunque, según dijo, “en España tenemos experiencia de planificación hidráulica, y se puede hacer bien”.

Sobre los aditivos químicos, consideró que cualquier contaminación de aguas para consumo humano es “muy improbable, algo accidental” en cualquier caso. Tampoco debería haber problemas de “terremotos inducidos” por la fracturación hidráulica, siempre que se haga un estudio geológico adecuado, para prevenir explotaciones cerca de fallas, por ejemplo, aunque incluso en ese caso, “es improbable que se provoque un seísmo”.

La ocupación del suelo y la contaminación visual, a juicio de Odriozola, comparten características con la minería, en cuanto a que los pozos tienen una vida media de 10, 20 años, y el “frente” de explotación se va moviendo, al igual que el frente minero. “Posteriormente la zona se recupera”. En todo caso, consideró que es importante la planificación para evitar impactos medioambientales.

Por último, Juan Carlos Muñoz Conde, director de Gestión Corporativa en BNK Petroleum España, reconoció que la industria había fallado en su política de comunicación sobre el gas no convencional. “Los grupos que se oponen, entre ellos los ecologistas, no tienen la fracturación hidráulica como enemiga, sino que se oponen al modelo energético en conjunto, también al petróleo”.

Muñoz Conde reconoció también que su política informativa había sido “piramidal hacia abajo”: primero los gobiernos nacional y autonómicos, luego los partidos, más tarde los ayuntamientos y por último los ciudadanos. Al revés que los ecologistas, “que han utilizado Internet, las redes sociales, de una forma más emocional”. De ahí que la presencia del gas no convencional en las webs españolas que rastrea Google sea generalmente negativa. Muñoz Conde, sin embargo, insistió en que el “shale gas” y las renovables pueden ir perfectamente de la mano, “como ocurre en EE UU y en Canadá”. Por todo ello, pidió a las administraciones que no se dejen llevar por la presión mediática y popular, y consulten a los expertos y a los ingenieros sobre este tema.

Terremotos fruto de la actividad humana

FUENTE

Un estudio relaciona un seísmo de 5,7 en Oklahoma (Estados Unidos) con la inyección de aguas residuales, una de las técnicas que usa el polémico método del ‘fracking’

 

Madrid 27 MAR 2013 – 22:45 CET

Una casa dañada por el terremoto en Sparks (Oklahoma, EE UU) en 2011. / AP

Es sabido que la actividad humana tiene consecuencias en el subsuelo, pero pocas tan espectaculares como un terremoto. Un estudio publicado esta semana en la revista Geology ha relacionado un seísmo de magnitud 5,7 ocurrido en Oklahoma (Estados Unidos) en 2011, que dejó dos heridos, 14 casas destruidas y carreteras dañadas, con una técnica que se usa en la explotación de hidrocarburos y que consiste en inyectar en el subsuelo el agua residual del proceso. En este caso, el fluido procedía de un pozo de petróleo, pero si el estudio ha tenido impacto en medios internacionales como la BBC ha sido porque la técnica se usa también para eliminar el agua sobrante del fracking, el polémico método de extracción de gas pizarra que algunos países europeos ya han vetado y cuyos riesgos medioambientales están en discusión en otros.

Los investigadores estudiaron la relación entre la inyección en el subsuelo de fluidos residuales y el terremoto que sufrió la localidad de Prague, el de mayor intensidad en la historia del estado de Oklahoma. Tras 18 años inyectando sin incidentes los fluidos sobrantes de la extracción de petróleo en un yacimiento agotado, el 5 de noviembre de 2011 los movimientos sísmicos empezaron a asustar a los habitantes de la zona, acostumbrados hasta entonces solo a los tornados. Al día siguiente se produjo el terremoto de magnitud 5,7, “el mayor de los relacionados con la inyección de aguas residuales”, explica por correo electrónico la geofísica de la Universidad de Oklahoma Katie Keranen, autora principal del estudio.

La fractura hidráulica, o fracking, consiste en romper las rocas que albergan los hidrocarburos (gas o petróleo) mediante la inyección a alta presión de un compuesto de agua (99,5%), arena y productos químicos a gran profundidad. El aumento de los episodios sísmicos es una de las críticas habituales a este método. También lo son el riesgo de filtraciones a los acuíferos, las dudas sobre la composición de los productos químicos y el excesivo gasto de agua.

Antonio Turiel, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, explica que, al usarse ingentes cantidades de agua, uno de los problemas del fracking es cómo eliminar los fluidos residuales. “Una parte retorna de manera natural a la superficie, pero la mayoría no”. Se puede reutilizar, construir una balsa para que se evapore, o reinyectarla en el subsuelo. Las explotaciones de Estados Unidos han optado mayoritariamente por esta solución.

“Lo que sugerimos es que los terremotos sucedieron en 2011 (y uno anterior en 2010) porque se necesitaron casi 20 años para que la presión fuera aumentando lentamente en esa zona”, explica Keranen, que considera que su estudio contribuirá a la preocupación que rodea al método de la fractura hidráulica. “Tanto el agua residual del fracking como la del caso que estudiamos tiene que ser eliminada”, dice. “En ambos casos hay riesgos sísmicos asociados. El tratamiento de los fluidos tras el fracking ha de hacerse de forma segura”, añade.

Ángel Cámara, coautor de un informe reciente del Consejo de Ingenieros de Minas sobre fractura hidráulica, considera que el caso del estudio no es extrapolable: “Se trata de agua usada en una explotación de petróleo convencional que tiene elementos mucho más agresivos que pueden hacer la roca más permeable y que se colapse produciendo el efecto de un seísmo”. Y añade: “Además, tiene que haber otros condicionantes geológicos que multipliquen el efecto de la inyección de agua, como una conjunción de fallas. Sin ellos, es difícil alcanzar una intensidad de 5,7”. Estudios muy rigurosos del terreno evitarían estos errores, añade.

“La reinyección de fluidos se da tanto en las explotaciones de petróleo como en las de gas no convencional”, dice Julio Barea, responsable de Energía en Greenpeace. “Este estudio es una evidencia más de que el fracking tiene consecuencias. Hay trabajos anteriores que también describen cómo han aumentado los seísmos en las zonas en las que se están explotando yacimientos de gas pizarra”, añade.

“La fracturación hidráulica es una técnica probada. Se ha realizado de manera segura en decenas de miles de pozos en el mundo, 300 de ellos en Europa”, aseguran en la plataforma Shale Gas España, que agrupa a las empresas interesadas en explotar los recursos mediante esta técnica. “Tras estudiar los temblores producidos en Lancashire, la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural así como la Real Academia de Ingeniería concluyeron en junio 2012 que los riesgos asociados con la técnica se conocen y pueden ser debidamente gestionados. Sobre la cuestión de la actividad sísmica en concreto afirma que si se ponen en práctica las medidas de monitoreo adecuadas (antes, durante y tras la perforación), la probabilidad de que se produzcan temblores es mínima”, añaden.